jueves, 15 de octubre de 2009

El Hombre Pájaro


Estaba agregando el jerez al sartén, cuando sonó el teléfono, de inmediato supe que las costillas de cerdo a la nórdica, estaban perdidas. Cuando contesté con un resignado -Hola-, reconocí la estática del teléfono del hospital, antes que la voz del enfermero Sanmartín se disculpara: -Usted perdone Doctor, pero creo que va a tener que venir.-
Escuché en forma mecánica lo que Sanmartín me decía, mientras pensaba en las costillas de cerdo que no iba a poder comer y en el segundo Güisqui, que tenía servido. Reaccioné y comencé a prestar atención cuando nombró al paciente, sin dudas iba a ser una noche muy larga.
El hombre pájaro no era paciente mío, en realidad no supe que nadie lo hubiera atendido nunca, los colegas no lo mencionaban como paciente, pero todos hablaban de él.
Mientras me lavaba las manos y me cambiaba de ropa iba haciendo memoria de lo que sabía de éste personaje.
En los pueblos todo se sabe y más si se trata de algo fuera de lo normal. La historia de este hombre, no se muy bien cuando había empezado pero hacía años que se hablaba de él.
Persona trabajadora del medio rural, de escasos recursos, dicen que una tarde ya con más de cincuenta años le comentó a su mujer: -me gustaría saber como se llaman los pájaros.- Como la doña tenía cosas más importantes que hacer, no le contestó y siguió con su trajín, le dio maíz a las gallinas en el patio, hizo el ordeñe de la tarde, largó las vacas a la avena, juntó los huevos de las nidadas y encerró a las gallinas para tenerlas a salvo de zorros y comadrejas.
Cuando volvió a las casas, el hombre seguía sentado en el banquito de tronco con la mirada como perdida, ella se lo quedó mirando, con los brazos en jarra, pero no le dijo nada. El se volvió dspacio: –Voy a ahorrar para comprar un libro- -¿Un libro de que Barragán? si Usté apenas sabe leer.- -Un libro de pájaros.- Le contestó.
Ese mismo día comenzó a ahorrar, no cenó.
A la mañana siguiente cortó la leche del desayuno con agua y no le puso café. Dejó de ir al pueblo cada semana, para hacerlo cada quince días, compró menos arroz, fideos y galleta.
Vendió un cuchillo viejo de familia, muy gastado por la piedra, pero con el mango de guampa bien cuidado. Le dieron doscientos pesos. No se compró alpargatas y anduvo descalzo todo el invierno.
Cuando le pareció que tenía bastante fue al librero y preguntó por un libro de pájaros. El librero lo miró por encima de sus lentes, le molestaba tener que dejar el grueso y polvoriento libro que estaba leyendo, le molestaba vender libros, le molestaba que lo molestaran, le molestaba todo, pero le llamó la atención aquel personaje con un pedido, que para él, era bastante extraño. -¿Y que libro de pájaros quiere?- -Uno que tenga el nombre de toditos los pájaros.-
El librero se rascó la cabeza, desordenó su nada alineado pelo, prendió un cigarrillo negro y fue hasta una estantería en el fondo del local., tomó una escalera de madera y de casi contra el techo, sacó un librejo tapado de tierra.
-Este tiene todos los pájaros de Argentina y Uruguay, están agrupados por clase, orden, familia, género y especie; tiene detallados los que están en peligro de extinción, establece la frecuencia y las posibilidades de hallazgo, trae mapas de distribución, migraciones, nidificación y otras cosas más. Es la guía del Tito Narosky.-
-¿Tiene el nombre de todos los pájaros?- el librero malhumorado contestó: -Muy seguramente si.-
-¿y……cuanto cuesta?- - Setecientos cincuenta pesos. Es usada pero está en buen estado, nueva sale más de mil doscientos si quiere le encargo una a Montevideo, demora quince días.- -No, no me alcanza la plata ni para ésta, me la guarda, no la venda a nadie, en cuanto junte la plata vuelvo.-
El librero guardó la guía en el estante y se olvidó de Barragán, regresó a su lectura.
Barragán en cambio, aumentó las medidas para su ahorro, en las mañanas tomaba agua caliente, en lugar de leche, suspendió el mate y redujo el almuerzo a una cantidad, que parecía incompatible con la vida, adelgazó en la misma forma en la que se volvía cada día más taciturno.
Demoró seis meses en juntar el dinero que le faltaba. La noche anterior a su salida para el pueblo, comenzó a sacar dinero de diferentes escondrijos. Removió un ladrillo del piso de la única pieza de su rancho y sacó ciento cincuenta pesos en monedas y billetes. Vació una vieja lata de café Águila, que decía “ASUCAR” y tenía yerba, en el fondo en una bolsita, había setenta y cinco pesos más. Detrás de la inútil radio a válvulas, tenia cien pesos, adentro del colchón de paja doscientos treinta, y así fue juntando los setecientos cincuenta pesos que ató en un pañuelo, los puso debajo de su almohada, los agarró con la mano derecha y se durmió hasta que lo despertó el gallo.
A las siete de la mañana estaba parado frente a la puerta del librero.
Cuando a las nueve llegó a abrir el local, el librero lo encontró en la misma posición, de cara a la puerta. –Buendía.- Dijo antes de poner la llave en la cerradura.
–Vine a comprarle el libro.- y extendió el pañuelo con las monedas y los billetes.
–Bueno, pero espere a que estemos adentro.- Con gran paciencia, el librero fue ordenando las moneditas, las de un peso, las de dos, las de cinco, las de diez. Estiró los ajados billetes y contó. –Si, acá hay setecientos cincuenta pesos, tome, ahora el libro es suyo.-
Yo no saqué el auto del garage, esperé a que la ambulancia me viniera a buscar siempre me permite pensar mejor en el paciente si no tengo que hacer el aburrido esfuerzo de manejar, además me incomoda la anarquía del tránsito de las motos, y pensar a cual de ellos me va a toca remendar en el hospital.
Sanmartín, que además era el chofer de la noche no dijo ni una palabra, lo cual era raro. Después de muchos años en la guardia de la noche, creía que podía diagnosticar de ojito todo lo que llegara a puerta, casi siempre además sugería algún tratamiento –a éste le hacemos tal cosa y lo mandamos para la casa.- Esta vez algo andaba mal. Yo no tenía humor para la charla ni para los pacientes, así que me dediqué a pensar en Barragán.
Dicen que en los primeros días de tener el libro se había tranquilizado un poco, a pesar de que pasaba casi todo el día deletreando con dificultad nombres comunes y científicos en latín. Empezó a comer mejor y casi había olvidado la costumbre de ahorrar.
Una mañana sin previo aviso se sirvió agua caliente en lugar del tazón de café con leche. –¡Barragán! ¿y ahora que bicho le picó?- Lo increpó la mujer al notar su actitud. -Preciso una libreta, lápiz, papel y colores.-
-¿Y para que quiere esas cosa de gurí de escuela?-
-Para dibujarlos, También voy a comprar largavista.-
Pasaron otros seis o siete meses de ahorros y penurias en la casa. Ya no compraba casi nada y tenían que arreglarse con lo que la doña iba produciendo en la casa. Él en cambio seguía mirando pájaros y nombrándolos, primero por el nombre común, al poco tiempo logró poner después del nombre común, el científico.
Fue por esa época donde lo empezaron a llamar el hombre pájaro, se lo veía caminar por el pueblo, siempre mirando para arriba, como en la luna, y a cada especie que veía la señalaba con el índice de su mano derecha y decíaen voz alta: “doradito, Sicalis flaveola”, tordo renegrido Molothus bonaerensis, gorrión Passer domesticus”. Los gurices corrían a su alrededor y le gritaban “Hombre péjaro, hombre pájaro”, el seguía su camino señalando y nombrando pajaritos.
Un día, unos botijas se pasaron de vivos, le tironearon la ropa y le hicieron una zancadilla. Se dio vuelta. Levantó los brazos simulando las alas de un gran cóndor y lanzó un grito-graznido, al tiempo que su cara se transformaba con un gesto de rapaz. Los zafados quedaron congelados y salieron disparndo. Por un tiempo, solo por un tiempo, lo dejaron en paz.
La segunda etapa del ahorro, estaba cumplida, compró lápiz, una libreta de espiral, papel y lápices de colores; pero le faltaba el largavista. Lo encontró en un remate. Eran unos binoculares viejos y en desuso desde hacía mucho tiempo, es probable que hubieran pertenecido a algún burrero, los compró en cien pesos, se veía solo por uno de sus lentes.
Así armado se lo veía mirar hacia los árboles durante horas, mientras que con caligrafía escolar anotaba: ave de diesisai centímetro mosomeno, cabezón, de pico grueso como de loro, verde olivaceo en la cabesa espalda y alas, corona castaño oscuro, flancos amarillentos, seja y frente castaño rojiso, nuca y mejiyas grises, tiene el ojo rojo o anaranjado fuerte. Ta difícil de ver, se escucha clarito el canto que es fuerte y lindo pero anda siempre escondido.
Juan chiviro “Ciclarhis guajarensis”
Lo vi en el bosque tupido en setiembre al medio dia, primeros dias.
Casi siempre acompañaba la descripción con un pequeño boceto, y al llegar corriendo a su rancho, empezaba a dibujar y a la luz del candil quedaba allí durante horas.
-¡Dejáme en paz mujer, que se me olvidan las cosas!- corría a su mujer a gritos en cuanto ella le reclamaba que se ocupara de las cosas de la quinta, de los mandados, de las vacas o darle de comer a la chancha.
En sus cada vez más escasas visitas al pueblo, las cosas iban de mal en peor, los gurices seguían metiéndose con él y los muchachotes, sin nada que hacer en los bancos de la plaza, también le gritaban con voz en falsete: “hombre pájaro, hombre pájaro”.
Barragán reaccionaba siempre igual. Con su pose de cóndor y el grito-graznido. Al principio a todos les causaba gracia, con el tiempo algunos sintieron lástima y en algunos casos despertó temor. En una oportunidad al cruzarse con una señora en la única plaza del pueblo, esta le dio los buenos días, Barragán le respondió con su pose de cóndor y su grito-graznido.
Se le empezaron apartar y lo consideraban peligroso, las madres aupaban a los niños y salían de la plaza con los triciclos a cuestas. Pero no dejaban de meterse con el hombre pájaro.
Durante veitinueve años de ejercicio de la profesión en el pueblo, me había acostumbrado a todo, a todos los olores, a todos los sufrimientos, los del cuerpo y los del alma. Estaba acostumbrado a dormir poco, a comer cortado, a que me contaran sus padecimientos físicos y sus penurias familiares, amorosas, laborales y a que siempre esperaran una respuesta balsámica, sanadora. Para lo que encontré en la sala de emergencia del hospital, no estaba preparado.
A la consulta del Dr. García, nos contó él, había llegado en alguna oportunidad la señora del hombre pájaro, a consultar por el hombre, sin haber podido traerlo. En una de esas oportunidades estaba preocupada porque no se quedaba a comer y se llevaba algún pedazo de galleta y queso casero para poder mirar los pájaros, después dejo de venir en las noches. Según decía el colega García, cuando la doña le preguntó porque salía también de noche, la respuesta fue clara: -Pero mujer ¿no sabés que ellos no paran nunca? Como querés que encuentre al ñacurutú, al tamborcito, el caburé los dormilones?-
-Pero es de noche Barragán, no ves nada.-
-Si ellos pueden ver yo también.-
-Eso no es todo Dotor dejó de comer comida y se come la ración y el maíz de las gallinas.-
Cuando llegué a la sala, el olor me impregnó., no es que fuera peor que otros en la urgencia, era distinto, era como un olor a zoológico viejo. Ahí me encontré a Barragán, encima de la camilla, en cuclillas, con los brazos pegados sobre sus costillas y las manos en un extraño ángulo sobre éstos. Eran ni más ni menos que alas plegadas. Completamente desnudo y adelgazado. Tenía el cuerpo tapizado de plumas pegadas con algo que parecía engrudo. Estudié durante un momento su actitud y pude notar que los dedos de los pies se aferraban al borde de la camilla de metal como si fueran garras. A veces metía la cara debajo de una de sus axilas y con ella se rascaba, se picoteaba, para acicalar sus plumas. –así que vos sos el hombre pájaro, dije para mi.-
-Buenas noches Barragán, ¿Cómo anda?- -bien.- Dijo mientras seguía acomodando sus plumas, con su boca-pico. -¿Como se llama?- -Hortensio Barragán Medina, para servirle.- - Digamé ¿por que está acá?- - No se me trajeron.- -¿Sabe donde está?.- -Si en la veterinaria- - ¿Y en que vino?- -me trajeron en la jaula.- -¿Sabe porque lo trajeron?- - será porque en jaula no les quiero cantar, a mi me gusta el monte.- -¿y usted que es?- - Un Saltador aurantiirostris, Rey del monte.- -¿Usted toma Barragán?.- -No, solo dos grapas de aperitivo y medio litro de vino con las comidas, es de uva chinche lo hago yo, con bastante azucar. Es bueno se siente el olor hasta cuando uno va al escusado.-
-¿y esas plumas?- -Son mías. Ellos se las van sacando y yo las junto, ahora son mías.-
Era evidente que lo tenía que mandar a la capital a internarse, pero antes había que resolver si lo medicaba, no mostró signos de agresividad, pero tenía algunos antecedentes que me hicieron levantar la guardia.
Sanmartín, prepárelo que lo vamos a llevar a internar. Mañana de mañana hacemos el traslado en ambulancia y hoy lo llevamos a La Ibérica, vaya llamando al gallego.
La Ibérica era la pensión de un catalán Vaqués de apellido, al que todos llamábamos gallego, allí siempre había una habitación en la que podíamos internar pacientes que no eran aptos para la única sala general del hospital.
El hombre pájaro nos miraba con atención, así que decidí que mejor era explicarle adonde lo llevábamos. –Mire Barragán, lo vamos a llevar a la pensión del gallego, frente a la plaza, ahí se va a quedar esta noche y mañana viajamos a conocer la capital, ¿sabe?.- -Bueno.- dijo y comenzó a desplazarse a saltitos como un gorrión. –No, no, no Barragán, espere que ahora viene Sanmartín y lo llevamos en carrito.- -Bueno.- y regresó a su posición de pájaro apichonado.
El traslado a la pensión fue rápido, pero como en todos los pueblos, a la salida del hospital y a la llegada de La Ibérica, estaban todos tratando de ver al hombre pájaro. En los dos casos se podía escuchar el barullo del silencio, como en entierro de angelito.
Lo subimos al segundo piso, Sanmartín lo acomodó en una de las sillas de madera de la habitación y se fue a preparar el baño que quedaba al final del corredor. Yo decidí que era el momento de hablar con la esposa. Salí de la pieza y le toqué el hombro para explicarle la situación. pero empezó ella antes que yo. –Pero fíjese que es una cosa horrorosa dotor, no se puede vivir con este hombre en esas condiciones, yo no puedo con la vida de él, no me come, no me trabaja, no me ayuda en nada pasa con los pájaros día y noche y en lugar de traer plata a las casas las gasta en estos dibujitos.- Me alcanzó una resma de papel totalmente cubierta de dibujos de pájaros y anotaciones sobre sus características, lugar y hora del avistamiento, comportamiento, en suma el trabajo de un erudito autodidacta. No se podía negar que los dibujos eran de un detalle y un preciosismo poco creíble, después de ver el estado en el que se encontraba el hombre pájaro, pero allí estaban y eran en verdad asombrosos.
-Mire doña Adelina, su esposo está enfermo, está muy enfermo y vamos a tener que trasladarlo a un sanatorio especializado, a un sanatorio siquiátrico, para que haga un tratamiento.-
-¿Y se va a curar de la manía de los pájaros?-
-No lo sé, vamos a tener que ver como evoluciona con la medicación y el tratamiento de los especialistas, es un caso delicado.-
Creí sentir un rumor de plumas acicaladas, pero seguí alertando a la doña acerca de las dificultades de sacar a Barragán de ese estado: -…….después que pasa un tiempo, el delirio se instala en la personalidad y ya no paran…….- entonces el rumor de plumas se hizo más audible y comenzó un silbido melodioso, era tal cual el canto de un pájaro. Me volví rápido a la habitación donde estaba Barragán, en una primera mirada me pareció vacía, al recorrerla con la vista lo vi parado en el alféizar de la ventana, con todas sus plumas y en su pose de pájaro.
-Barragán, Barragán.- lo llamé en un susurro, -¿Qué hace?-
-Ahora si voy a volar.- dijo sin dar vuelta la cara y desapareció por la ventana.



32 comentarios:

  1. Estimado Tordo do punto

    Por la presente comunico a usté que este es un cuento del reverendísimo carajo y que está usté escribiendo como un verdadero hijo de puta. Y este sí que no es un plagio carajo.
    Y corriendo el riesgo de ser medio rebuscado, me pareció percibir algo de autobiográfico en el relato, que tanto da papel y lápices de colores como una pelotuda cámara con un pelotudo zoom. Eso sí, no me levante vuelo antes de haber escrito sofocientos cuentos como este.

    El Tordo a Alfaguara carajo!!!

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  2. gracias Santi, espero de corazón que le "haiga" gustado, escribo porque me place, me plugo que le plazca.

    alfaguara, que hermosa quimera!!

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  3. las costillitas me las comí de todas formas, si queire l paso la receta.............. en otro posteo.

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  4. ¿Le digo una cosa Tordo? Yo también me quedé con las ganas de las costillitas, las pensé durante todo el cuento, aunque no pude evitar quedarme atrapado en la historia. Y la seguí disfrutando hasta el final, siguiendo el proceso del hombre pájaro, su metamorfosis y la del mundo que lo rodeaba. Lo leí sin ganas de que se termine, pero queriendo saber más, con ansiedad, como se tienen que leer los buenos textos, los que a uno se le pegan a la piel, como las plumitas del hombre pájaro. ¿Qué quiere que le diga? Bien contado, bien enfocado, bien escrito (hermosas las anotaciones del hombre). Hago mías todas las palabras de encomio del Santi.
    Felicitaciones, le anduve espiando un poco el resto de la casa (si me disculpa la fisgoneada), y la verdad, da gusto darse un paseo. Tenga por seguro que me va a tener por acá seguido, si no es molestia.
    Un abrazo y nuevas felicitaciones. Me anoto para la receta de las costillitas.

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  5. Don Goliardo, lo conozco de verlo en lo de Andal13 Ajo y Agua, es un placer que pase por acá, mi casa está abierta, me gustó su comentario, como me gustan por atinados los que deja en lo de Andrea.

    No le de mucha bola a lo del Santi, creo que exagera, pero yo se que lo escribe de todo corazón.

    El próximo post, en unos días, va a ser la receta de las costillitas de cerdo. Chuletas en el idioma de Tacurembó, que tiene, además, otras particularidades, todo para el post venidero.

    Perdone que hasta ahora no lo he visitado, sin duda enmendarñe esa falta. falta y resto.

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  6. Che Don Goliardo do punto, en tu bló solo letores invitados, no pude entrar!!!!!

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  7. Estimado Tordo: en una palabra, mencantó. No me importó lo largo, si es una belleza de cuento!
    Y la foto del acápite, es otra belleza...

    Ahora, como te digo una cosa, te digo la otra: estás confundiendo chorizo con bicicleta. Don Goliardo jamás me visitó en Ajo y Agua, así que te andás equivocando de bló o de crestiano, andá a saber.

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  8. Se equivocó de bló Andrea, es que el Goliardo tiene como 4 bloses. El Sandy está bravo está.

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  9. Querido Tordo, me hubiera gustado tanto que continuara!.
    Realmente estupendo. Me atrapaste como me atrapa el Gabo Márquez.
    IMPRESIONANTE.
    Perdoname si te subestimé, pero nunca imaginé que escribieras así.
    Yo quedé tan prisionera de tus palabras, que hasta me olvidé de las costillitas.
    Yo no quiero la receta, quiero otro cuento, amigo querido.
    Aplauso, medalla y besos miles.

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  10. Aquí don Goliardo de vuelta, para agregar más confusión al asunto:
    1) Tiene razón el Santi, como suele ocurrir. Tengo un montón de blos, algunos "invisibles" y todo, tengo un desorden osesivo compulsivo con abrir blos, pero estoy tratando de tratarlo. Hay uno, Mondo Goliardo, que es con invitación porque es para comunicarnos con amigos que viven lejos del barrio (Alemania, USA, Bariloche, Mendoza), con los que antes nos juntábamos a comer asado, pero ahora se nos complica. No vaya a pensar que es pa esclusivos.
    2) El bló en el que me encuentra y me puede visitar es Goliardos en la ruta. Puede venir sin restriciones de ningún tipo, hasta en chancletas y enfilando derecho pa la heladera, que hay confianza.
    3)Le voy deciendo que Ud debe ser síquico o algo de eso, porque tiene razón doña Andrea, jamás le dejé un comentario en Ajo y Agua a ella, pero tanto ayer como hoy la visité sin emitir palabra, cosa que ahora pienso hacer. Dígame, ¿para usté hoy es sábado o domingo?
    4) Desde ya, será bienvenido en casa, y le agradezco que se haya tomado la molestia de pasar por el otro, aunque no le quisieran abrir la puerta. Disculpe la descortesía.
    Un abrazo, y lo espero con unos amargos.

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  11. Perdón andrea, se ve que lo vi en lo del Santi a Don goliardo, es que el efectodominó de los comentarios (pasando de blog en blog) y el estado de abstracción en el que uno se encuentra nos hacen cometer esos yerros de hubicación de los comentaristas, es que además tanto el Santi como usted tienen muchos visitantes en común, y muchos de ellos con comentaios agudos, inteligentes y acertados; de ahi mi confusión.
    Andrea, gracias por el comentario, creí que este cuento me iba a gustar solo a mi.
    La foto del acápite y las otras se las tengo que agradecer a usted, me compré la Nikon, por un comentario suyo en mi bló, ese es el resultado.

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  12. Bea: precioso su comentario, me alaga sobremanera y me estimula a hacer nuevos intentos. Se que su comentario, al igual que el del Santi están algo cargados de subjetividad, pero en este caso mi subjetividad coincide con la suya, es que éste cuento a mi megustó.
    Usted no quiere la receta, bien yo no quiero el aplauso ni la medalla, por los besos ya voy a ir a su casa.
    GRACIAS

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  13. Don Goliardo, en este momento para mí es Domingo 11:46.-
    Justamente el blog en el que quise entrar era Mondo Goliardo, intentaré pasar por Goliardos en la ruta.

    Un abrazo.

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  14. Es que la docencia es un apostolado... Ojalá todos mis alumnos hicieran los deberes como vos. Mirá que lindas las fotos con la Nikon!

    Ahora sí Goliardo me visitó, y yo le devolví la visita en uno de sus blogs, donde tiene un cuento precioso con la Lucy y la Juanita.

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  15. Gracias Andrea, me voy a lo de Goliardo.

    Seguiré insistiendo con las fotos, las digitales son gratis!! ahora es fácil aprender. quemando rollos no es lo mismo.

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  16. Tordo querido:
    Ya sé que ando perdida. Ahora que entro aquí me doy cuenta que hace tiempazo que no vengo y que llevo varios post tuyos de atraso.
    No voy a decir nada del cuento en este momento porque-como es mi costumbre en domingo pasado el mediodía- tengo que ir a sacar el almuerzo del fuego, pero volveré a leerte.Parece que te vas p'arriba con esto de la literatura. Por ahora te digo que la foto del acápite es una obra de arte, un instante que siempre soñé tener inmortalizado cuando veo un picaflor.
    Abrazos.

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  17. Gracias flacurita: el domingo no es un buen día para leer, tomate tu tiempo, yo sibo escribiendo.

    Un abrazo enorme para vos y para el señor de las guitarras.

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  18. Querido Don Tordo:
    Ud. se va en promesas. Yo recibo su beso como una confirmación de su venida a nuestra casa.
    Yo pienso: es que hace poco, ¿venía por necesidad nuestra?
    Ud. sabe muy bien de mi cariño, admiración y agradecimiento. Pero todo eso no me hace hiper valorarlo. Soy muy objetiva en todo y con TODOS, hasta conmigo misma.
    Lo que me pasó...me vino el viejazo.
    Veo el vaso bastante vacío y deseo de corazón que pase por nuestro rancho.
    Quiero que sepa que mi comentario por el cuento es REAL. Acá no hay cariño que valga.
    Lo espero con unos mates y si puedo con Old ...Ud. dirá o hará.
    Besos mil.

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  19. espere y no desespere doña Bea, todo llega. No se quede sin yerba.

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  20. Tordo:
    he leído varias veces este cuento y si el otro era ciencia ficción este es "ciencia verdad" aunque creo que la palabra correcta sería realismo, porque hasta el final me lo creo.
    Hay un detalle , uno solo, que no me parece posible y es que Barragán haya dejado el mate.Yo hubiera escrito que ponía la yerba a secar al sol:) Lo demás es como si lo estuviera viendo, el médico cocinando y largando todo por un paciente que "no es de él", el chofer de la ambulancia haciendo diagnóstico ,la manera de hablar de la gente, lo que se compra en el almacén,la locura por los pájaros que ataca a algunos ,las madres triciclos en mano, etc.
    Está perfecto, lástima que de plagio no tiene nada, a no ser que digamos que es un plagio de la vida y entonces lo podamos poner en la cofradía

    No tengo palabras para decirte cómo me sentí "metida" dentro del cuento y cuánto me gustó.


    un abrazo

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  21. Miss Marple:
    La idea del agua caliente en lugar del desayuno, no es mía, lo hacía una señora rusa que vive en Montevideo, no para ahorrar sino para evitar el colesterol. en realidad es un abuso que no tome mate, pero todo el cuento es un tanto abusivo.

    No es un plagio, en tanto no copia, no plagia, estilo, ni obra, pero yo sostengo que nada es original y en cierto modo todo es un plagio, de otro escritor o de la vida misma.

    Este no lo escribí pensando en la cofradía, como El Bosque, que si es un plagio, por eso me sienta muy bien tu comentario, y el sentimiento de plenitud que me da el que te metieras en el cuento y que encima te guste.

    Es un honor para mí el comentario que me has dejado, gracias.

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  22. Che tordo, llego medio tarde acá, por lo que veo. Es un cuento de la gran puta. Pa mi gusto, de lejos lo mejor que ha salido de tu pluma (sin alusión). Es un cuento re hijo de puta, para decirlo con una ligera variante. Es tierno, patético, sobrio, inquietante. Tiene una estructura clara, un desarrollo preciso, unos recursos nada ampulosos para describir las repeticiones con ligeras variaciones que cimentan una obsesión. Una verdadera lindura. No sé si le interesan, después de tanto halago, observaciones más detalladas; se las debo.

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  23. Fantasmín: sipi me interesan sus observaciones, me gustó tanto a mi, que no pude esperar su comentario, pero no me debe nada.

    Gracias.

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  24. lo de la lata de café que dice asucar y tiene yerba es tremendo

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  25. tiene historia, es de Pepe. en otra te lo cuento

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  26. La verdad,Tordo, es que me has dejado boquiabierta con el cuento.Es una joyita en cuanto a la forma y al contenido. El personaje da para hacer un libro de comentarios. El campo y tu profesión te han dado la sensibilidad y el ojo clínico necesarios para captar la esencia del personaje, ese ser humilde y sencillo que finalmente se transforma para volar. El cuento y el personaje me conmovieron.También la calidad de la escritura.
    Hasta que llegues a la Alfaguara no paramos-¡Vamo'arriba,Tordo!

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  27. Gracias Flaca, no es para tanto. Me gusta leer y me gusta escribir. Siempre tengo la impresión de ser como esos cantores de barrio a los que les gusta escuchar "GRANADA" y cantan granada, no afinan, no llevan el ritmo. gritan y los de afuera se rien.

    Es cierto que este cuento me gustó, pero es trabajo de entre casa. es para mi disfrute y para que ustedes me alaguen, porque son indulgentes.

    Gracias flaca, con tu comentario dan ganas de seguir secribiendo.

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  28. Tordo: me quedé con dudas acerca del comentario que dejaste en mi blog (que no tiene nada que ver con el hombre pájaro, sino con el pajarón del Qki, que es otra cosa). Detesto la autopromoción, pero no sé si vos conocés el blog en el que cuelgo las caricaturas, muy distintas que esa bobada que hice con el Qki; capaz que te gusta más lo que ves ahí (o mucho menos, jijiji!)

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  29. Andal13: si he vistos tus caricaturas, y me gustan mucho, es que con el Santi tenemos una formación distinta y me pareció ver en las caricaturas una capacidad de copia del natural, en el retrato, que si te gustara deberías explorar. Me parece que tenés condiciones para el retrato, además de las ya demostradas para la caricatura.
    Si no recuedo mal la primera que colgaste fue de Joyce. "La memoria es tan frágil" (Borges)

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  30. tordo: aprontá tu corazón!
    y tu cámara también!

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  31. Tordo:
    Ya sé que recién llegaste del campo. También que no querés escribir dos veces. Acepté tu invitación y me vine al toque, pero no encontré nada nuevo. Posiblemente deberás estar escribiendo. Vuelvo más tarde. uN SALUDOTE.

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