sábado, 5 de diciembre de 2009

Queridos amigos:
Después del temporal del Pepe el domingo pasado, se desató aquí un temporal de agua y viento de más de cien quilómetros por hora.

Las consecuencias en el campo fueron serias y aunque nada puede empañar mi alegría, cierta impotencia (ante los elementos), me embarga y por lo tanto los quiero hacer partícipes.









Tengo más de quinientos árboles sobre los alambrados que están en el suelo. Techos que volaron, el jardín destruido.




El molino, única fuente de agua roto.


Mas allá de todo eso viva la alegría, todo esto se arregla, la únicas cosas que son un problema son aquellas que no se pueden solucionar ni con dinero.

Por eso va otro pedacito de 8486
entrega cuatro (las tres anteriores en entradas idem)
..................Trató de pensar con rapidez y parecer calmada, necesitaba una buena respuesta urgente...............................

-No, es que el error seguramente es mío, además es solo un concurso y el premio no es una cosa tan importante, tal vez sería mejor dejarlo así, si usted no tiene inconveniente yo me retiro.- Comenzó a levantarse pero se detuvo como paralizada, el hombre había tomado el aparato y apoyó su dedo sobre el control AMARILLO, no sabía lo que podía causarle, pero no era el AZUL y el efecto de este no le había gustado.
-¡NO!- Gritó el hombre, tenía el ceño, despoblado de cejas, fruncido con fuerza. Es su cara apareció una expresión de furia, de odio. -¡NO!- Volvió a gritar –No se mueva de ahí.- suavizó un poco sus facciones adoptó el mismo tono meloso de antes, y prosiguió: -Vamos a seguir charlando, no parece bien que exista un error y que este no se solucione, así que se va a quedar en ese lugar hasta que YO se lo indique y podamos aclarar esto.- Y movió el grueso expediente rojo.
-Veamos, Usted mandó una sola respuesta, y es correcta. ¿Me puede explicar como es que sabía la respuesta?-
La señal de alarma era cada vez más intensa, pero no podía, por el momento hacer nada, pensó que lo mejor era seguir el ritmo del interrogatorio, en ese momento tenía la certeza que, sabían de antemano las respuestas y que las preguntas eran para evaluarla. La respuesta era sencilla porque la pregunta era sencilla, cuando vio el micro componente que necesitaba y la pregunta en el concurso, su memoria se iluminó: “De quien es la frese: Realmente, saber es bueno. No saber o negarse a saber es malo, o por lo menos, inmoral”. La pantalla siempre estaba plagada de preguntas por el estilo, preguntas que nadie sabía o que no se preocupaban en saber. Ella sabía casi todas las repuestas, pero no le interesaba concursar, no quería tener cosas inservibles en su casa, pero ese componente lo necesitaba, era una de las piezas claves para lo que tenía oculto en un entrepiso secreto de su casa.
-La respuesta es fácil, la frase es de Ray Bradbury, está en La feria de las Tinieblas.-
-¿Y……..que es La Feria de las tinieblas?- -Una novela-
-¿Me quiere decir que usted lee libros?- -No, tener y leer libros no está permitido, todo hay que sacarlo de LA Computadora y ahí no está.-
-¿Y entonces querida, como es que usted lo sabe?-
-Mi padre, trabajó en la última biblioteca que quedaba, cuando el CEAC la cerró los libros se guardaron por un tiempo en contenedores, a mi padre lo pusieron de guardián, trabajó ahí hasta que todos los libros fueron desmaterializados.-
-Es cierto. Sí.- dijo mientras leía en el expediente. -¿Pero no fue internado, por haber organizado una biblioteca clandestina? Eso es una grave deficiencia sicológica, ¿no cree? ¿Piensa usted que sea hereditario?-
-¿Una biblioteca?. Creo que no, él organizo los libros en los contenedores de acuerdo a parámetros que conocía, eso no es una biblioteca.-
-¡Claro que sí, organizó una biblioteca señorita y además leía!.- Golpeó la tabla de su escritorio y gritó escupiendo mientras lo hacía. -Y usted también los leía, ¿o no?-
03:54.- alarma, alarma, alarma, le repetía su cerebro. -No, tener y leer libros no está permitido, todo hay que sacarlo de LA Computadora y ahí no está. Mi papá, me contaba cuentos, yo creía que los inventaba, al final siempre decía Ray Bradbury, Lovecraft, Poe. Por eso cuando vi la frase asocié ideas y contesté.-
-Mmmmm!…………….hábil declarante, creo que va a tener que ver a los médicos.-
-NO, los Médicos no.- se levantó con la elasticidad de una gata y saltó por sobre el escritorio, tomó al gordo del cuello y comenzó a apretar.
Algo la golpeó en el pecho, un relámpago amarillo le inundó la visión y cayó de espaldas en el mullido suelo. Quiso volver a levantarse, a pesar de estar atontada, pero sus piernas estaban paralizadas. Comenzó a sentir la respiración asmática del funcionario y vió uno de sus lustrosos zapatos. Intentó con desesperación tomarle una pierna para tirarlo al piso, en el suelo sería presa fácil, sus brazo y manos no le respondieron, era como si no las tuviera. Pudo ver la cabeza calva y sudorosa, con el artefacto apuntándole, con el dedo sobre el pulsador blanco.
-Ahora si que vas a tener que ver a los médicos.- una luz enceguesedora le hizo perder la conciencia. 04:23.-
4:26.-Dio la orden.- El grupo especial, se movilizó al instante. Ya hacía rato que esperaban esa orden tenían en una cinta el ADN de la mujer, lo había recogido La ciudad de la gota de sudor que calló en el piso del edificio, con ella, entraron a la casa.
4:44.- El hombre gordo se levantó con notoria dificultad y se dirigió hacia uno de los paneles corredizos, entró en la habitación pantalla. Ocupó su lugar frente a una gran mesa ovalada, en uno de los laterales, las cabeceras eran para personal de más jerarquía, tomó uno de los comandos holográficos que estaban en el aire y en unos momentos comenzaron a llegar más uniformados, casi todos ellos obesos y con similares vestimentas. En la cabecera principal apareció un uniformado con vivos de color oro y un número bajo el logo de CEAC de nueve cifras. Cuando la sala pantalla estuvo llena el hombre gordo comenzó a hablar: -ejem…. Este……………..., tenemos un pequeño problema.-
Tocó otro de los comandos, que se encontraban en el aire y delante de cada miembro de la reunión apareció el expediente rojo homologramado, con la inscripción “8486”.
Delante de cada miembro sentado en su casa, en su sala pantalla apareció el expediente y cada holograma en la pantalla del hombre gordo, abrió el suyo.
-Ejem….., este…… con esta mujer tenemos un problema, no puede coaccionarse ya que no usa los créditos que se le otorgan. No ha comprado alimentos desde hace un año ni bloque amarillos, ni rojos; dice que es vegetariana pero tampoco ha comprado bloques verdes. No ha utilizado ninguna de las 333 recetas para prepararlos.
Sale a correr todas las noches, media hora de ida a las huertas abandonadas, donde aún se encuentran frutas, verduras y hortalizas casi silvestres. Recoge, selecciona y replanta durante treinta minutos. Regresa corriendo con su mochila cargada.
Aunque anuláramos su crédito, podría no centrarse.-

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Paroaria coronata

Amigos:
creo que con esta propuesta de entregas he logrado con todo éxito convertir mi Bló en Siberia
8486 pasó a la historia y yo "tamien".
Me voy a tomar unas vacaciones, aunque no dejaré de pasar por sus casas, si es que me lo permiten.
Ahi le dejo los colores de la bandera de la victoria, que he modelado con luces provenientes del Cardenal y el cielo.
Hasta la victoria del Domingo.
Un abrazo, de El Tordo.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Passiflora encarnata (Mburucuyá) y Mangangá

entrega tres, si quiere conocer la primera y la segunda, tiene que ir para atrás en el tiempo y ver las dos entradas anteriores.
ara saber como continúa.......
en la próxima entrega.

8486

...........estoy frita, se dijo...........


Luego cuatro potentes brazos, vestidos de negro, la arrastraron por el corredor que ahora se iluminaba a su paso.
La tiraron en el piso de otro ascensor y pudo ver como marcaban uno de los pisos más altos, y sin prestarle atención se pusieron en posición de firmes.
02:13.- un ligero impulso le indicó que subían, en segundos se encontraban en el piso 183.- (ocho y una nueve y tres doce, también múltiplo de tres).-
La oficina en la que entraron arrastrándola, no tenía parecido alguno con las anteriores. La acomodaron en una silla de madera.
Desde un pequeño artefacto en mano de sus captores salió un débil rayo verde, recuperó su movilidad de forma instantánea.
Los pudo ver con claridad, eran dos hombres grandes y fuertes, iban vestidos con un mameluco negro sin vivos, tenían un número de tres cifras cada uno, en la cartera del bolsillo corazón, justo debajo del bien centrado logo CEAC, los pudo retener: 108 y 324 (tres y dos, son cinco, y cuatro; nueve, Tres cientos veiticuatro dividido tres, es ciento ocho). Tenían el pelo al rape, parecían gemelos, eran los primeros seres humanos que veía en el Edificio.
Ninguno le daba la espalda, mientras uno le apuntaba con el artefacto, el otro inició una breve comunicación. Luego ambos se retiraron.
Cuando quedó sola, hizo una evaluación de su situación. El artefacto del rayo verde podía serle de utilidad, si es que podía hacerse de alguno. Era cilíndrico, de unos trece a quince centímetros, decidió que eran quince (cinco y una seis, quince dividido tres, es cinco) y de quince milímetros de diámetro. Tenía varios comandos luminosos, que debía corresponder a diferentes tipos de rayos. AZUL, BLANCO, AMARILLO, ROJO Y ESCARLATA. Al lado de estos el comando VERDE (seis). Uno de los guardias lo tenía en la mano, el otro en un pequeño estuche junto al muslo derecho. Un dato a retener.
Se dedicó a ver la habitación, el piso era mullido de un color azul profundo, las paredes estaban revestidas de una madera oscura y roja hasta la altura de un hombre alto, no se veían ventanas pero sí pesados cortinajes púrpura, con el logo de La Compañía. No había puertas.
Pensó en correr, pero supuso que la vigilaban, decidió esperar y ver si las cosas se ponían de su parte.
02:52.-Un leve zumbido le llamó la atención, cuando vio en esa dirección, un panel de madera se movía y con lentitud, entraba un hombre enorme.
Parecía vestido con una carpa de circo. El mameluco negro tenía vivos escarlata y charreteras del mismo color. Sobre el corazón un número de seis cifra que por supuesto era múltiplo de tres.
Era un hombre obeso, que se movía con dificultad, no en cámara lenta, lo hacía con verdadera dificultad y esfuerzo, emitía ruidos sibilantes al moverse y respiraba roncando, con sed de aire. En su mano derecha llevaba el artefacto con los seis botones, ella evaluó sus posibilidades, pero decidió esperar, por lento que se moviera aquel paquidermo, apretar un comando no exige casi nada.
La cabeza calva estaba cubierta de gotas de sudor, los labios gruesos y de un rosado fuerte, dejaban ver sin embargo unos dientes amarillos, algo separados entre sí. El cuello de rinoceronte mostraba los pliegues de varias papadas.
Se sentó en un gran sillón ubicado detrás de un grueso escritorio de madera sólida. El ruido a cuero y resortes aplastados que acompañó su movimiento, fue grotesco. Encendió una luz encima de su pupitre y ella vio por primera vez un grueso expediente de hojas de papel sintético, y tapas de plástico rojas. El hombre gordo lo abrió con parsimonia, y luego de pasar unas hojas la miró.
03:00.- -Buenas noches, la estábamos esperando, su número clave es 8486 ¿verdad?- la mujer no contestó.
-Bien, bien.- dijo el obeso, -Y, dígame, ¿Por qué vino?-
-No vine me trajeron a rastras.-
-Bueno, es que usted tuvo….., como lo diríamos. Ummmmm, un arranque de carácter, sí, un arranque de carácter, porque si fuera algo más, sería una enfermedad fea y no queremos que usted tenga una enfermedad fea. ¿No es cierto?- La mujer volvió a guardar silencio.
-Veamos ¿Cómo es eso del concurso?- -Usted ya lo sabe, contesté en forma correcta la pregunta de un concurso y el premio que gané no me fue entregado.-
-Ah, claro, ya veo.- dijo, mientras seguía pasando hojas del grueso expediente. -¿y cuantas respuestas mandó?- - Una sola, La computadora lo sabe y usted ya lo sabe.-
-Claro, claro que ya lo sabemos. Pero es que una sola respuesta es algo irracional, cada respuesta debita cinco créditos y en general los participantes de estos concursos mandan respuestas que superan en diez o veinte veces el valor del premio ¿ve usted que es algo irregular, algo irracional, que no se puede resolver de buenas a primeras?-
-No, yo no lo veo así, contesté bien una pregunta sencilla, me gané el premio y me lo tienen que entregar, son las reglas.-
-No, no, no, esas no son las reglas, si todos los premios se entregaran con una sola respuesta, no habría negocio, los premios no se regalan, alguien los tiene que pagar, ¿me entiende?, además, usted no puede saber la respuesta, seguramente ha hecho trampas.-
-¡Trampas! ¿Llama hacer trampas a saber? ¡Yo se la respuesta, la contesto bien y gano el premio eso no es hacer trampas! Trampa es lo que me quieren hacer a mí.-
-Ah! Ya veo Usted cree que estamos confabulando en su contra!-
Una señal de alarma se encendió en su cerebro, una alarma roja fuerte y brillante, vio hacia donde quería el obeso conducir el interrogatorio y decidió cambiar de estrategia, no iban a declararla loca con facilidad. –No, no están confabulando, es que se debe tratar de un error, por eso vine hasta el Edificio, para ver que debemos hacer para solucionarlo, eso se todo.- Puso su cara más candorosa y le sonrió al su repugnante interlocutor.
03:30 -Bien, bien, bien; eso parece mejor, ahora ¿cree que la computadora o ¡YO! Nos hemos equivocado?- Puso un énfasis particular en la palabra “yo”, no era una palabra usada en La Compañía, siempre el “nosotros” demostraba que todo era parte de una misma cosa. A nadie le llamaba la atención, pero era claro que nadie pensaba por si mismo, no existía ninguna resolución unipersonal todo era el mismo conjunto CEAC-Computadora-Compañía (tres). La mujer entendió, entonces, que en ese expediente había muchas cosas de ella que es probable que ella no supiera, ese enorme hombre tenía algo personal en su contra. Su alarma interior le indicaba con fuerza que estaba en peligro. Trató de pensar con rapidez y parecer calmada, necesitaba una buena respuesta urgente.

martes, 10 de noviembre de 2009

Aunque la idea anterior no reunió demaciada concurrencia, aunque si dilecta; insisto, dijo el pardo rodriguez mientras le pegaba otra puñalada al moribundo.

Parte 2 (dos). ¿quería saber saber lo que decía la uno?

en la entrada anterior............
¿Quiere saber como sigue?
en la entrada que viene.

8486
continúa.
01:14.- en la pantalla de La Computadora, sonó una alarma, una mano gorda activó algunos controles y comenzó la comunicación:
-La tenemos, 8486 acaba de llamar.-
La comunicación cesó en forma automática y un hombre obeso con ropa de casa, miró a los niños que jugaban a hacer compras frente a la pantalla de La Computadora, dos eran sus hijos, los otros hologramas de sus amiguitos.
Se dirigió a su sala pantalla, con dificultad y paso jadeante, hizo algunas conexiones, pasó los informes, se cambió la ropa de casa por el mameluco de trabajo y salió hacia el Edificio.
01:14.- El chasquido, cerró la puerta al reconocer su ADN y salió trotando hacia las oficinas de La Compañía. No tenía medio de transporte propio, no le gustaba usar el transporte público, así que tal cual era su costumbre, trotó a buen ritmo por la ciudad aséptica. Los vehículos con ebrios de juerga eran la constante, no solo en la noche, sino también durante el día aún en los cortos horarios de trabajo. Se cuidó muy bien de ellos porque uno de los pasatiempos preferidos de los conductores de fiesta, era tener accidentes o atropellar a los escasos transeúntes. Nadie hacía nada para evitarlo, no habían controles ni sanciones. En realidad se consideraba un buen mecanismo de control demográfico. En esa ciudad, morían en un año, más personas que en toda la guerra de Vietnam.
En el camino pudo poner en orden sus pensamientos: La Compañía, no era un lugar seguro, desde hacía mucho tiempo se habían abolido los gobiernos y era La Compañía, integrada por los empresarios en el Comité de Estímulo Al Consumo (CEAC), los que regulaban la vida y actividad de todos. No se conocía policía ni guardias especiales, cualquier desvío a los parámetros estándares era controlado con un recorte o la anulación de los créditos y sin créditos no se podía vivir. El sistema de la compañía era sencillo, 2Te adaptas o te mueres”.
01:38.- Llegó al Edificio de oficinas de La Compañía, miró hacia arriba y no pudo ver donde terminaba,. A pesar de que estaba totalmente iluminado, su altura y la contaminación no permitían ver los pisos superpoder, ella sabía que eran 186. (Ocho más uno, es igual a nueve, que es lo mismo que tres veces tres y nueve menos seis es también tres).
Entró al Edificio transpirando, la gota de sudor que cayó en el esterilizado edificio fue absorbida y no quedó ninguna huella de aquella desviación.
La entrada estaba vacía, y aunque a esa hora no esperaba encontrar mucha gente, el enorme espacio la turbó, sintió agorafobia, una sensación para ella desconocida. En el centro del gran salón, se encontraba un mostrador circular de acero inoxidable, encima de un escalón, también circular de mármol gris. Estaba vacío.
Cuando la mujer se acercó, un ligero zumbido inició la conexión, el holograma del funcionario se formó frente a ella.
-Buenas noches ¿Número de código?- -8486.-
-¿Cuál es su consulta?- -Explicó de nuevo su problema.-
-¿Tiene suficientes créditos? Le podemos conceder más si los necesita- -si los tengo. Pero esa no es la consulta, porque es un concurso, no compro nada.-
-¿Cuántos mensajes mandó?- -Uno.-
.¿Y la respuesta era correcta?- -Si, era correcta y lo confirmó el sistema.
-Perdón, ¿Cuántos mensajes mandó?- -¡Uno, y solo uno!-
…………………………………………………………Suba al piso 36 ascensor 3 de la derecha, oficina 363. ahí un funcionario escalafón superior la estará esperando. El funcionario se apagó.
Sabía que no obtendría nada en ese lugar, decidió subir al piso 36 y ver de esta forma al funcionario de mayor grado jerárquico.
Ubicó enseguida la oficina que le indicaron ya que era acompañada por las luces del corredor que se encendían por delante de ella, mostrándole el camino, de la misma forma se apagaban a sus espaldas, como si le negaran el retorno.
01:48.- Al entrar el funcionario-holograma estaba encendido: -buenas noches la estábamos esperando, ¿en que la podemos servir?, Número de código.- -8486.-
-¿Cual es su consulta?- - Ya lo explique a La Computadora y a todos los funcionarios que he visto hasta el momento, es que gané un concurso y no me ha llegado el premio, ya hace más de una hora y veinte minutos.
-eso es incorrecto, hace una hora y veiticinco minutos. 00:23 realizó la operación en forma correcta.- - Bueno, por fin! Ahora: ¿me puede habilitar el premio para que sea entregado en mi materializador?.-
-Un momento por favor. Cuantos mensajes mandó.- -Uno solo, eso usted ya lo sabe.- -¿Uno solo? ¿y ganó el premio? ¿Cómo sabe que lo ganó?- -en primer lugar porque me lo confirmó La Computadora, en segundo lugar porque la respuesta era correcta.-
-¿Cómo sabe que la respuesta era correcta?- -es que la pregunta era sencilla, y yo conocía la respuesta, ¿puede hacer que me entreguen el micro componente?-
-Un momento por favor, ahora lo comprobamos, usted mandó una sola respuesta y la respuesta que envió es la correcta.- -¡Claro! yo se lo dije, ahora me puede mandar el micro componente por favor!-
-No, nosotros no podemos resolver esta situación, usted mandó un solo mensaje va a tener que…….
02:01.- La mujer golpeó con fuerza el transductor que generaba la imagen del funcionario, la imagen parpadeó,
-es que va a tener que ver a un fun………..
La mujer golpeó con más fuerza el transductor y la imagen desapareció por completo, la sala estaba en penumbras y ella se dio vuelta como si esperara encontrar alguien detrás, pero la oficina estaba vacía, decidió salir y se apresuró a hacerlo, en el quicio de la puerta miró en ambas direcciones del oscuro corredor y no vio nada. Corrió hacia el ascensor, pero ahora las luces no se encendían ni delante ni detrás de ella, al llegar al elevador miró hacia atrás temerosa, pero estaba sola, apretó el botón y la pantalla indicadora reconoció su ADN y titiló “En funcionamiento para recibir a 8486”.
02:07.- Cuando la puerta se abrió sintió una especie de alivio y relajó su musculatura, No pudo ver a los dos hombres que se acercaron por detrás, ni sintió dolor. El rayo azul le produjo un hormigueo en todo el cuerpo y cayó al suelo con la conciencia intacta.
Sus cuatro miembros estaban paralizados pero podía ver, oír, pensar. Estoy frita, se dijo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

el pajarito es un celestón (Thraupis sajata)

En la década del 30 y del 50, los autores de CF y de Terror, publicaban en revistas especializadas. Ahora nuestro conocido Stephen King publica en revistas similares.
Cuando los cuentos eran largos se publicaban por entregas semanales, o quincenales.

sostengo que el la blogósfera, no se deben publicar post largos y es lo que voy a hacer, subir este cuento por entregas y las causas son las que siuen:

1.-es muy largo para un posteo.
2.-estoy trancado y no se como sigue
3.-espero que el reto me saque de esta crisis creativa.

Aí va:
8486


22:26.-Se ajustó el calzado deportivo y salió de su casa sin cerrar la puerta, un chasquido eléctrico le indicó que la traba de seguridad se había ajustado en forma automática al leer su ADN saliendo. Esperó unos instantes hasta que sus ojos comenzaron a adaptarse a la oscuridad, estiró sus músculos y comenzó a trotar, lento al principio para después ganar un ritmo conocido y fortificante. Sintió el calor de la sangre encendiendo su cara, el creciente golpeteo de su corazón y el aire fresco de la noche entrando sin dificultad en sus pulmones. Eran las veintidós y treinta, y como todas las noches la mujer salía a correr.
Corrió por calles conocidas, aunque siempre elegía recorridos diferentes, los edificios y las casas se sucedían iguales en la aséptica ciudad. La ciudad tenía vida propia, se auto regulaba, se limpiaba sola, La Computadora era su centro sensitivo. Las casas en cambio parecían vacías, solo los cambios de luces y sombras, revelaban que sus ocupantes estaban frente a las pantallas del ordenador.
23:01.- destino.
23:31.- regreso.
00:06.-Una hora treinta minutos después entraba a su casa, había recorrido diez quilómetros y aunque sudorosa y con el pecho agitado, se sentía vital. Dejó la mochila cargada en la cocina, se desnudó y entró en la ducha fría, tuvo que ajustar la temperatura a “FRIO” varias veces porque La Computadora, no entendía su extraña costumbre.
00:15.-Aunque rara vez compraba cosas en La Computadora, siempre se sentaba un rato ante su pantalla, hoy tenía un interés particular. En efecto, sabía que la respuesta que envió era correcta y necesitaba el micro componente que se ofrecía en el concurso.
El cursor titiló y le pidió su número clave, tecleó: 8486.
El impulso eléctrico entró en el micro chip y velocidades asombrosas recorrió La Computadora. La respuesta demoró unos microsegundos, había ganado el premio de aquel concurso
00:18.-El sistema estaba plagado de ofertas para compras “clic”, los créditos que otorgaba La Compañía, se descontaban en forma automática, las entregas no. La mayor parte de las veces, las compras eran de artefactos que el comprador no necesitaba, en otras oportunidades, eran inservibles. Llegaban aspiradoras que tiraban por detrás el polvo que recogían por delante, hornos que congelaban la comida o la chamuscaban, dejándola de las dos maneras incomible. En otros casos se compraban paquetes sorpresa, que podían llegar vacíos o con aparatos a los que no se les encontraba ninguna aplicación. Tal vez la más loca de las compras era aquella en la que no llegaba ningún paquete y nadie lo esperaba, solo se hacía la compra por el mero interés de que se realizara un débito.
Los concursos eran otro de los eventos que llenaban las pantallas, todos ofrecían, si se contestaba una pregunta trivial, premios, la mayor parte de las veces, tan trivial como la pregunta.
00:21.- La pantalla le pidió su número clave para la entrega del premio, volvió a teclear 8486, y esperó la confirmación
00:24.- “El proceso a concluido con éxito”
00:33.- Revisó su materializador y lo encontró vacío, volvió delante de la pantalla.
Realizó todo el proceso de nuevo, pero la pantalla le contestó: “Procedimiento incorrecto, este trámite ya fue completado” y el cursor titiló al final de la frase.
Diez minutos después, abrió nuevamente el materializador, pero continuaba vacío. Revisó la conexión, y la configuración, la respuesta en la micro pantalla fue: “Working on line, acceso concedido”, pero el premio seguía sin llegar.
En su tercera entrada al sistema, la máquina, le dio un número para conectarse con La Compañía, vaciló unos instantes, luego le pidió a la casa que la comunicara con el número.
00:36.- Buenas noches se ha comunicado con La Compañía, Numero clave…….
-8486.-
-¿Cuál es su consulta?- recordó en forma instantánea que para La Compañía, no existían los problemas y se cuidó muy bien que no se notara en su video llamada tridimensional, que lo entendía como un problema. Ella sabía que estaba tratando con un holograma, no con una persona, pero sus sofisticados programas podían detectar hasta una pequeña elevación de su adrenalina, trató de parecer calmada.
Mientras el funcionario-holograma, estaba presente en su casa, le explicó lo del concurso ganado y que el premio no había llegado.-
-¿Número clave?- -Se lo dije al iniciar la comunicación, 8486.-
-Muy bien, pero no se altere, ¿Cuántas respuestas mandó?- -Solo una y era correcta.-
-¿Solo una?..................NO podemos resolver esta situación, deberá conectarse en las oficinas con funcionario de escalafón II.- el holograma desapareció y por más que lo intentó no pudo conectarse con La Compañía. Decidió que iría en persona, se calzo los “championes” deportivos y salió a correr hasta las oficinas.

sábado, 31 de octubre de 2009

CHULETAS DE CERDO A LA NÓRDICA

Costillas de cerdo a la nórdica

Como lo prometí después de dejar trunca la cena del doctor, en “El hombre pájaro”, voy a pasar a relatar la receta mientras hago algunas apreciaciones del idioma que se maneja en Tacuarembó.

Acá las costillas e llaman “chuletas”, si se piden costillas, te dan un costillar o te quedan mirando.

Pero no es la única particularidad. Otra de esas es la forma en la que denominan a cada una de las partes que componen la parte comestible de una mandarina o una naranja, lo que para nosotros es un gajo, en Tacuarembó es un “gomo”, un gajo mijo es la rama de un árbol, te corrigen.

Chuletas de cerdo a la nórdica

INGREDIENTES (dos porciones):

4 chuletas de cerdo
Aceite de oliva
20 g de manteca
100cc de jerez.
4 manzanas rojas
Crema doble
Limón

Preparación:

Salpimentar las chuletas de cerdo.
Pelar y cortar en trozos de 5 a 7 mm 3 manzanas, de media manzana sin pelar cortar 5 gajos de 5mm, abrir en abanico. Dejar, todo en reposo con unas gotas de jugo de limón para que no se oxiden
Dorar la manteca en aceite de oliva, en un sartén, hasta que esté bien caliente, sellar las chuletas y dejar que la manteca las dore. Retirar del fuego y guardar calientes entre dos platos.



Ya continúa……………

Las matrículas de Tacuarembó comienzan con la letra R, como las de Canelones con la A, Maldonado con la B y así en sentido anti horario por todos los departamentos del Uruguay.

Por lo tanto como tienen la R en la matrícula sostienen que no la tienen por que gastar en las palabras. E así que entonces dicen: vamo a bailá, vamo a come, vamo a pasiá. Vamo a c…..é.

Pero eso no es todo………….

Se ponen las manzanas peladas en el desleído de las chuletas, se reservan las que tienen cáscara.

Se doran y se dejan tomar el color del juguito de las chuletas, durante 7 a 10 minutos, se agrega el jerez y se deja cocinar a buen fuego, hasta que las manzanas estén blandas.

Ahora ponemos en el sartén, las chuletas y el jugo que han soltado entre los platos, se cocinan a gusto y se les agrega crema doble a gusto. (La crema doble es opcional, en cantidad, también podemos obviarla, de acuerdo a lo “pocho” que seamos).


En el idioma de Tacuarembó existe una muletilla, universal, que es el “¿nohe?”.
Los modismos como: “se tapó de bichos” (se fue, en el sentido de: desapareció, o huyó). “e una barbaridáaahh lo que corre el hombre”

De forma tal que una frase podría ser: Vamo a ponele este carburador a la cachila y vamo a ir a la pista y lo vamo a corré y lo vamo a sepultá, hasta que el hombre se tape de bicho ¿nohé?.

Acompañamieto:

Puré de papas espolvoreado con pimentón y las manzanas con cáscara, cortadas y abiertas en abanico. Las costillas se colocan en el plato y se rodean de las manzanas cosidas, la salsa se derrama sobre ellas y el puré, ahora A COMÉ ¿NOHÉ?



martes, 27 de octubre de 2009

¿Que fue lo que perdimos?

Yo no quería hacer esto, ¿hacer que?, esto.
Es más tengo pronto el prometido posteo de las costillitas de cerdo y un cuento que está pronto, pero LA COFRADÍA lo exige, y así lo reclama La Flaca en el Bló del Fantasma.

Que fue lo que perdimos???? ¿Que nos quieren hacer creer, que perdimos, los medios de prensa al servicio de la oligarquía?

No perdimos nada.

Recuerden ustedes que le pasó a Lacalle después de su presidencia, su mejor logro, su éxito mayor, lo único bueno que hizo; fue transformar al PN en la tercera fuerza política del país y lejos atrás. Ganó Jorge Baltlle.

Que hizo el papanatas de Batlle, luego de su presidencia: lo mismo. El partido colorado casi desaparece. Ganó Tabaré.

Y que es lo que hace Tabaré. Después de una presidencia bombardeada por todos los medios de difusión masiva, medios que les daban a la oposición los mejores espacios, y lugar a las patrañas sin espacio para las respuestas. Después de sobrellevar la peor crisis económico financiera mundial, sin recesión, sin aumento del desempleo y encima con crecimiento económico.

Apenas nos da un FA ganador con un 48% del electorado, con mayoría en el senado y en diputados,
Ganador en 11 departamentos incluido el bastión del blancage y Chiruchí en San José.
Es la segunda fuerza en el resto de los departamentos, hasta en Rivera donde relega al P. Colorado al tercer lugar, lejos y cómodo.

Acá en Tacuarembó es la segunda fuerza con el 36% contra el 40% de los blancos. En el Tacuarembó urbano el FA es la primera fuerza con algo de luz.
¿Es que les parece poco?

Entonces ¿que perdimos? NADA, NADA.

No ganar en primera vuelta no es una derrota, derrotados están los blancos que no los votan ni los rosados, derrotados está el partido colorado que festeja ser la tercera fuerza con el 18% del país y pedro, (con minúscula), sacó una pequeña ventaja al foro y a la 15, (Tres cenadores en cinco) ¿que ganó?, nada.

Los únicos que pueden haber festejado son algunos hijos de puta en los cuarteles, pero no nos olvidemos que el FA al Goyo le dio 25 años, que muchos de sus sicarios están con él. Faltan algunos, es cierto, pero ya los tenemos.

La segunda vuelta es para el FA, pero para eso tenemos que trabajar. Solo necesitamos que cada frentista se ponga como meta conseguir un voto, nada más, pero tenemos que hacerlo no podemos dejar que otro lo haga por nosotros. Vamos arriba el Frente, vamos que tenemos terminar de que construir el país que queremos para nuestros hijos y para nuestros nietos. Si hacemos eso, no necesitamos voto epistolar, porque todos van a volver.


A LA LUCHA! A LAS BARRICADAS! A LA VICTORIA EN SEGUNDA VUELTA
Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE COMPAÑEROS!!!!!

PD: perdón si llego tarde pero estaba en el campo y alla no hay luz, ni agua, ni compu. Apenas la radio local. Recién llegué.

jueves, 15 de octubre de 2009

El Hombre Pájaro


Estaba agregando el jerez al sartén, cuando sonó el teléfono, de inmediato supe que las costillas de cerdo a la nórdica, estaban perdidas. Cuando contesté con un resignado -Hola-, reconocí la estática del teléfono del hospital, antes que la voz del enfermero Sanmartín se disculpara: -Usted perdone Doctor, pero creo que va a tener que venir.-
Escuché en forma mecánica lo que Sanmartín me decía, mientras pensaba en las costillas de cerdo que no iba a poder comer y en el segundo Güisqui, que tenía servido. Reaccioné y comencé a prestar atención cuando nombró al paciente, sin dudas iba a ser una noche muy larga.
El hombre pájaro no era paciente mío, en realidad no supe que nadie lo hubiera atendido nunca, los colegas no lo mencionaban como paciente, pero todos hablaban de él.
Mientras me lavaba las manos y me cambiaba de ropa iba haciendo memoria de lo que sabía de éste personaje.
En los pueblos todo se sabe y más si se trata de algo fuera de lo normal. La historia de este hombre, no se muy bien cuando había empezado pero hacía años que se hablaba de él.
Persona trabajadora del medio rural, de escasos recursos, dicen que una tarde ya con más de cincuenta años le comentó a su mujer: -me gustaría saber como se llaman los pájaros.- Como la doña tenía cosas más importantes que hacer, no le contestó y siguió con su trajín, le dio maíz a las gallinas en el patio, hizo el ordeñe de la tarde, largó las vacas a la avena, juntó los huevos de las nidadas y encerró a las gallinas para tenerlas a salvo de zorros y comadrejas.
Cuando volvió a las casas, el hombre seguía sentado en el banquito de tronco con la mirada como perdida, ella se lo quedó mirando, con los brazos en jarra, pero no le dijo nada. El se volvió dspacio: –Voy a ahorrar para comprar un libro- -¿Un libro de que Barragán? si Usté apenas sabe leer.- -Un libro de pájaros.- Le contestó.
Ese mismo día comenzó a ahorrar, no cenó.
A la mañana siguiente cortó la leche del desayuno con agua y no le puso café. Dejó de ir al pueblo cada semana, para hacerlo cada quince días, compró menos arroz, fideos y galleta.
Vendió un cuchillo viejo de familia, muy gastado por la piedra, pero con el mango de guampa bien cuidado. Le dieron doscientos pesos. No se compró alpargatas y anduvo descalzo todo el invierno.
Cuando le pareció que tenía bastante fue al librero y preguntó por un libro de pájaros. El librero lo miró por encima de sus lentes, le molestaba tener que dejar el grueso y polvoriento libro que estaba leyendo, le molestaba vender libros, le molestaba que lo molestaran, le molestaba todo, pero le llamó la atención aquel personaje con un pedido, que para él, era bastante extraño. -¿Y que libro de pájaros quiere?- -Uno que tenga el nombre de toditos los pájaros.-
El librero se rascó la cabeza, desordenó su nada alineado pelo, prendió un cigarrillo negro y fue hasta una estantería en el fondo del local., tomó una escalera de madera y de casi contra el techo, sacó un librejo tapado de tierra.
-Este tiene todos los pájaros de Argentina y Uruguay, están agrupados por clase, orden, familia, género y especie; tiene detallados los que están en peligro de extinción, establece la frecuencia y las posibilidades de hallazgo, trae mapas de distribución, migraciones, nidificación y otras cosas más. Es la guía del Tito Narosky.-
-¿Tiene el nombre de todos los pájaros?- el librero malhumorado contestó: -Muy seguramente si.-
-¿y……cuanto cuesta?- - Setecientos cincuenta pesos. Es usada pero está en buen estado, nueva sale más de mil doscientos si quiere le encargo una a Montevideo, demora quince días.- -No, no me alcanza la plata ni para ésta, me la guarda, no la venda a nadie, en cuanto junte la plata vuelvo.-
El librero guardó la guía en el estante y se olvidó de Barragán, regresó a su lectura.
Barragán en cambio, aumentó las medidas para su ahorro, en las mañanas tomaba agua caliente, en lugar de leche, suspendió el mate y redujo el almuerzo a una cantidad, que parecía incompatible con la vida, adelgazó en la misma forma en la que se volvía cada día más taciturno.
Demoró seis meses en juntar el dinero que le faltaba. La noche anterior a su salida para el pueblo, comenzó a sacar dinero de diferentes escondrijos. Removió un ladrillo del piso de la única pieza de su rancho y sacó ciento cincuenta pesos en monedas y billetes. Vació una vieja lata de café Águila, que decía “ASUCAR” y tenía yerba, en el fondo en una bolsita, había setenta y cinco pesos más. Detrás de la inútil radio a válvulas, tenia cien pesos, adentro del colchón de paja doscientos treinta, y así fue juntando los setecientos cincuenta pesos que ató en un pañuelo, los puso debajo de su almohada, los agarró con la mano derecha y se durmió hasta que lo despertó el gallo.
A las siete de la mañana estaba parado frente a la puerta del librero.
Cuando a las nueve llegó a abrir el local, el librero lo encontró en la misma posición, de cara a la puerta. –Buendía.- Dijo antes de poner la llave en la cerradura.
–Vine a comprarle el libro.- y extendió el pañuelo con las monedas y los billetes.
–Bueno, pero espere a que estemos adentro.- Con gran paciencia, el librero fue ordenando las moneditas, las de un peso, las de dos, las de cinco, las de diez. Estiró los ajados billetes y contó. –Si, acá hay setecientos cincuenta pesos, tome, ahora el libro es suyo.-
Yo no saqué el auto del garage, esperé a que la ambulancia me viniera a buscar siempre me permite pensar mejor en el paciente si no tengo que hacer el aburrido esfuerzo de manejar, además me incomoda la anarquía del tránsito de las motos, y pensar a cual de ellos me va a toca remendar en el hospital.
Sanmartín, que además era el chofer de la noche no dijo ni una palabra, lo cual era raro. Después de muchos años en la guardia de la noche, creía que podía diagnosticar de ojito todo lo que llegara a puerta, casi siempre además sugería algún tratamiento –a éste le hacemos tal cosa y lo mandamos para la casa.- Esta vez algo andaba mal. Yo no tenía humor para la charla ni para los pacientes, así que me dediqué a pensar en Barragán.
Dicen que en los primeros días de tener el libro se había tranquilizado un poco, a pesar de que pasaba casi todo el día deletreando con dificultad nombres comunes y científicos en latín. Empezó a comer mejor y casi había olvidado la costumbre de ahorrar.
Una mañana sin previo aviso se sirvió agua caliente en lugar del tazón de café con leche. –¡Barragán! ¿y ahora que bicho le picó?- Lo increpó la mujer al notar su actitud. -Preciso una libreta, lápiz, papel y colores.-
-¿Y para que quiere esas cosa de gurí de escuela?-
-Para dibujarlos, También voy a comprar largavista.-
Pasaron otros seis o siete meses de ahorros y penurias en la casa. Ya no compraba casi nada y tenían que arreglarse con lo que la doña iba produciendo en la casa. Él en cambio seguía mirando pájaros y nombrándolos, primero por el nombre común, al poco tiempo logró poner después del nombre común, el científico.
Fue por esa época donde lo empezaron a llamar el hombre pájaro, se lo veía caminar por el pueblo, siempre mirando para arriba, como en la luna, y a cada especie que veía la señalaba con el índice de su mano derecha y decíaen voz alta: “doradito, Sicalis flaveola”, tordo renegrido Molothus bonaerensis, gorrión Passer domesticus”. Los gurices corrían a su alrededor y le gritaban “Hombre péjaro, hombre pájaro”, el seguía su camino señalando y nombrando pajaritos.
Un día, unos botijas se pasaron de vivos, le tironearon la ropa y le hicieron una zancadilla. Se dio vuelta. Levantó los brazos simulando las alas de un gran cóndor y lanzó un grito-graznido, al tiempo que su cara se transformaba con un gesto de rapaz. Los zafados quedaron congelados y salieron disparndo. Por un tiempo, solo por un tiempo, lo dejaron en paz.
La segunda etapa del ahorro, estaba cumplida, compró lápiz, una libreta de espiral, papel y lápices de colores; pero le faltaba el largavista. Lo encontró en un remate. Eran unos binoculares viejos y en desuso desde hacía mucho tiempo, es probable que hubieran pertenecido a algún burrero, los compró en cien pesos, se veía solo por uno de sus lentes.
Así armado se lo veía mirar hacia los árboles durante horas, mientras que con caligrafía escolar anotaba: ave de diesisai centímetro mosomeno, cabezón, de pico grueso como de loro, verde olivaceo en la cabesa espalda y alas, corona castaño oscuro, flancos amarillentos, seja y frente castaño rojiso, nuca y mejiyas grises, tiene el ojo rojo o anaranjado fuerte. Ta difícil de ver, se escucha clarito el canto que es fuerte y lindo pero anda siempre escondido.
Juan chiviro “Ciclarhis guajarensis”
Lo vi en el bosque tupido en setiembre al medio dia, primeros dias.
Casi siempre acompañaba la descripción con un pequeño boceto, y al llegar corriendo a su rancho, empezaba a dibujar y a la luz del candil quedaba allí durante horas.
-¡Dejáme en paz mujer, que se me olvidan las cosas!- corría a su mujer a gritos en cuanto ella le reclamaba que se ocupara de las cosas de la quinta, de los mandados, de las vacas o darle de comer a la chancha.
En sus cada vez más escasas visitas al pueblo, las cosas iban de mal en peor, los gurices seguían metiéndose con él y los muchachotes, sin nada que hacer en los bancos de la plaza, también le gritaban con voz en falsete: “hombre pájaro, hombre pájaro”.
Barragán reaccionaba siempre igual. Con su pose de cóndor y el grito-graznido. Al principio a todos les causaba gracia, con el tiempo algunos sintieron lástima y en algunos casos despertó temor. En una oportunidad al cruzarse con una señora en la única plaza del pueblo, esta le dio los buenos días, Barragán le respondió con su pose de cóndor y su grito-graznido.
Se le empezaron apartar y lo consideraban peligroso, las madres aupaban a los niños y salían de la plaza con los triciclos a cuestas. Pero no dejaban de meterse con el hombre pájaro.
Durante veitinueve años de ejercicio de la profesión en el pueblo, me había acostumbrado a todo, a todos los olores, a todos los sufrimientos, los del cuerpo y los del alma. Estaba acostumbrado a dormir poco, a comer cortado, a que me contaran sus padecimientos físicos y sus penurias familiares, amorosas, laborales y a que siempre esperaran una respuesta balsámica, sanadora. Para lo que encontré en la sala de emergencia del hospital, no estaba preparado.
A la consulta del Dr. García, nos contó él, había llegado en alguna oportunidad la señora del hombre pájaro, a consultar por el hombre, sin haber podido traerlo. En una de esas oportunidades estaba preocupada porque no se quedaba a comer y se llevaba algún pedazo de galleta y queso casero para poder mirar los pájaros, después dejo de venir en las noches. Según decía el colega García, cuando la doña le preguntó porque salía también de noche, la respuesta fue clara: -Pero mujer ¿no sabés que ellos no paran nunca? Como querés que encuentre al ñacurutú, al tamborcito, el caburé los dormilones?-
-Pero es de noche Barragán, no ves nada.-
-Si ellos pueden ver yo también.-
-Eso no es todo Dotor dejó de comer comida y se come la ración y el maíz de las gallinas.-
Cuando llegué a la sala, el olor me impregnó., no es que fuera peor que otros en la urgencia, era distinto, era como un olor a zoológico viejo. Ahí me encontré a Barragán, encima de la camilla, en cuclillas, con los brazos pegados sobre sus costillas y las manos en un extraño ángulo sobre éstos. Eran ni más ni menos que alas plegadas. Completamente desnudo y adelgazado. Tenía el cuerpo tapizado de plumas pegadas con algo que parecía engrudo. Estudié durante un momento su actitud y pude notar que los dedos de los pies se aferraban al borde de la camilla de metal como si fueran garras. A veces metía la cara debajo de una de sus axilas y con ella se rascaba, se picoteaba, para acicalar sus plumas. –así que vos sos el hombre pájaro, dije para mi.-
-Buenas noches Barragán, ¿Cómo anda?- -bien.- Dijo mientras seguía acomodando sus plumas, con su boca-pico. -¿Como se llama?- -Hortensio Barragán Medina, para servirle.- - Digamé ¿por que está acá?- - No se me trajeron.- -¿Sabe donde está?.- -Si en la veterinaria- - ¿Y en que vino?- -me trajeron en la jaula.- -¿Sabe porque lo trajeron?- - será porque en jaula no les quiero cantar, a mi me gusta el monte.- -¿y usted que es?- - Un Saltador aurantiirostris, Rey del monte.- -¿Usted toma Barragán?.- -No, solo dos grapas de aperitivo y medio litro de vino con las comidas, es de uva chinche lo hago yo, con bastante azucar. Es bueno se siente el olor hasta cuando uno va al escusado.-
-¿y esas plumas?- -Son mías. Ellos se las van sacando y yo las junto, ahora son mías.-
Era evidente que lo tenía que mandar a la capital a internarse, pero antes había que resolver si lo medicaba, no mostró signos de agresividad, pero tenía algunos antecedentes que me hicieron levantar la guardia.
Sanmartín, prepárelo que lo vamos a llevar a internar. Mañana de mañana hacemos el traslado en ambulancia y hoy lo llevamos a La Ibérica, vaya llamando al gallego.
La Ibérica era la pensión de un catalán Vaqués de apellido, al que todos llamábamos gallego, allí siempre había una habitación en la que podíamos internar pacientes que no eran aptos para la única sala general del hospital.
El hombre pájaro nos miraba con atención, así que decidí que mejor era explicarle adonde lo llevábamos. –Mire Barragán, lo vamos a llevar a la pensión del gallego, frente a la plaza, ahí se va a quedar esta noche y mañana viajamos a conocer la capital, ¿sabe?.- -Bueno.- dijo y comenzó a desplazarse a saltitos como un gorrión. –No, no, no Barragán, espere que ahora viene Sanmartín y lo llevamos en carrito.- -Bueno.- y regresó a su posición de pájaro apichonado.
El traslado a la pensión fue rápido, pero como en todos los pueblos, a la salida del hospital y a la llegada de La Ibérica, estaban todos tratando de ver al hombre pájaro. En los dos casos se podía escuchar el barullo del silencio, como en entierro de angelito.
Lo subimos al segundo piso, Sanmartín lo acomodó en una de las sillas de madera de la habitación y se fue a preparar el baño que quedaba al final del corredor. Yo decidí que era el momento de hablar con la esposa. Salí de la pieza y le toqué el hombro para explicarle la situación. pero empezó ella antes que yo. –Pero fíjese que es una cosa horrorosa dotor, no se puede vivir con este hombre en esas condiciones, yo no puedo con la vida de él, no me come, no me trabaja, no me ayuda en nada pasa con los pájaros día y noche y en lugar de traer plata a las casas las gasta en estos dibujitos.- Me alcanzó una resma de papel totalmente cubierta de dibujos de pájaros y anotaciones sobre sus características, lugar y hora del avistamiento, comportamiento, en suma el trabajo de un erudito autodidacta. No se podía negar que los dibujos eran de un detalle y un preciosismo poco creíble, después de ver el estado en el que se encontraba el hombre pájaro, pero allí estaban y eran en verdad asombrosos.
-Mire doña Adelina, su esposo está enfermo, está muy enfermo y vamos a tener que trasladarlo a un sanatorio especializado, a un sanatorio siquiátrico, para que haga un tratamiento.-
-¿Y se va a curar de la manía de los pájaros?-
-No lo sé, vamos a tener que ver como evoluciona con la medicación y el tratamiento de los especialistas, es un caso delicado.-
Creí sentir un rumor de plumas acicaladas, pero seguí alertando a la doña acerca de las dificultades de sacar a Barragán de ese estado: -…….después que pasa un tiempo, el delirio se instala en la personalidad y ya no paran…….- entonces el rumor de plumas se hizo más audible y comenzó un silbido melodioso, era tal cual el canto de un pájaro. Me volví rápido a la habitación donde estaba Barragán, en una primera mirada me pareció vacía, al recorrerla con la vista lo vi parado en el alféizar de la ventana, con todas sus plumas y en su pose de pájaro.
-Barragán, Barragán.- lo llamé en un susurro, -¿Qué hace?-
-Ahora si voy a volar.- dijo sin dar vuelta la cara y desapareció por la ventana.



domingo, 4 de octubre de 2009

Se me murió la Negra Mercedes

A partir de hoy el folklore no va a ser el mismo.
La Negra se fue, pero vive.
Gracias Negra.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Plagio a Alfred Elton van Vogt

El Bosque

Hacía años que el hombre había abandonado el planeta, el bosque tenía una vaga memoria de él. La imagen se avivó cuando la pesada nave surcó el cielo. Tuvo plena conciencia que algo malo iba a pasarle, pero el recuerdo no se presentó de inmediato, recién cuando las primeras ramas se quebraron y el fuego de la nave comenzó el incendio, supo que el cohete ya había estado en él.
Tras años de crecimiento y aprendizaje, comenzó a apagar el incendio, hizo fluir cantidades enormes de sabia y controló la cicatriz ígnea de más de tres kilómetros de longitud, hasta el lugar en que la nave se detuvo
Su rabia fue en aumento y deseó aplastar a su agresor. Desarrolló raíces y ramas, para atraparla desde arriba y abajo, aumentó el tamaño de sus troncos estiró ramas; comenzó a encerrarla y a aplastar el duro metal.
La nave escupió fuego en todas direcciones, quemó y destruyó hasta más de cincuenta metros a su alrededor, el bosque enceguecido de rabia, miedo y dolor, empleó todas sus fuerzas en apagar y curar su cuerpo dañado.
Supo que hacer, en lo más profundo de sus raíces encontró una partícula, de un mineral impuro, la tomó y la hizo circular con su sabia, esta se unió a otra y a otra, en poco tiempo toneladas de mineral se fueron acumulando en torno a la nave. Las escotillas se abrieron y los hombres con rajes y escafandras salieron con sus enormes aspiradoras y en unas horas se llevaron su precioso cargamento de uranio 235.
Feliz de verse libre del intruso, acumuló el material brillante para tenerlo en reserva para cuando el mal regresara, el resultado fue previsible. Un a nube en forma de hongo destruyo una vasta zona de él mismo, y comprendió.
En su crecimiento sin límites, se encontró con un bosque que, al igual que él se estaba expandiendo, la lucha de raíces troncos y ramas, duró años. Hoy se encontraban en una tensa paz vigilante. Lo mismo le ocurrió cuando creció en sentido contrario y con otros bosques tuvo que luchar para conquistar nuevos territorios. Ahora sabía lo que tenía que hacer, en la frontera con el otro bosque acumuló aquel mineral y la explosión causó la destrucción de la línea de defensa, la colonizó y avanzó hasta encontrar una nueva resistencia, una nueva explosión le abrió el camino, continuó creciendo hasta que llegó al centro sensitivo del otro y lo destruyó por completo.
Entonces dirigió su ofensiva hacia el bosque de la otra frontera, repitió la explosión y avanzó, encontró resistencia y antes que pudiera acumular suficiente mineral un hongo de humo y fuego lo atacó. La explosión atómica del otro bosque, no la esperaba. Lucharon con explosiones atómicas hasta quedar casi destruidos los dos.
Sus victorias actuales se limitaban a rodear las naves de los hombres con el material brillante para librarse del agresor.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Sencillo trámite

Siempre quise hacer esto, ¿hacer que?, esto.
Comenzar a escribir algo, como lo hacían los rusos y alemanes en el otro, otro siglo.

Nací en la ciudad de T….., en el departamento de C…., en el año de 19…….

Como las circunstancias se dieron, me voy a expresar como lo hacían aquellos buenos escritores, a pesar de lo que voy a contar me pasó en el año que corre.

Ocurre que algo muy kafkiano me sorprendió en un trámite que debió ser sencillo, es así que al presentarme en la Administración para solicitar mi historia laboral, me recibió el funcionario de tercer grado, el señor R…., el que por supuesto me atendió con toda la deferencia y educación que corresponde a un alto funcionario de la Administración y que tiene el uso de una terminal inteligente de computadora, como único usuario, a la que puede acceder gracias a una clave algorítmica que solamente él conoce.

Tal grado jerárquico lo obliga a saludarme con un -Buenas tardes, tome asiento por favor, si me permite su cédula.- De inmediato extraigo de mi billetera el mencionado documento de identidad y se lo entrego. Con una disposición fuera de toda duda, el alto funcionario digita el número en su teclado extendido, y tras unos segundos se iluminan en sus antiparras mis datos personales.
-¿Es usted el Sr.B......? - el que viste y calza; respondo.
-¿su teléfono es 099…….? Si, es ese desde hace diecisiete años.
-¿vive en la calle D…..?- No, me mudé al interior y ahora vivo en la calle H….., el señor, presto, corrige el dato en su computadora y luego de varias preguntas más, en el límite de mi paciencia, oprime el botón “print” y en su impresora, que es solo para su uso, extrae con gesto majestuoso una hoja de formato A4 con lo datos de mi historia laboral.

En ese momento hago el ademán de tomarla ya pronto a abandonar mi asiento y salir de aquella oficina, pero para mi asombro, no me la da. La gira para que pueda leerla y me dice –Vea si los datos son correctos y si están todos.- y comienza a leer uno por uno los diferentes trabajos que he tenido a lo largo de veitinueve años en el ejercicio de mi profesión.

Al concluir la lectura, veo que los datos son correctos, pero que faltan años trabajados en la Institución C….

-Aja!!- Dice casi con satisfacción, -pues entonces va a tener que ir a esta empresa, para lo que le voy a dar este formulario, en él van a poner los datos que tengan, alguien va a tener que firmar, garantizando de esta manera, que son verdaderos y tiene que presentar este formulario con los datos y la firma aclarada y con el sello correspondiente, en las dependencias del BPS, en la calle T… Nº 15…-
Me, entregó el formulario y mirando sobre mi hombro dijo: - ¡siguiente!.-

Consternado tomé el formulario, bajé los ocho pisos por las escaleras y al salir del edificio de la Administración, encaminé mis pasos hacia la Institución C….

Al llegar a la Institución C…. me dirijo al segundo piso, y llego a un sector identificado con un cartel blanco, en el que en letras azules y con el logo de la Institución se lee claramente “PERSONAL”. Allí se encuentra sentada la señorita S…R…. tal como lo dice el cartelito primorosamente prendido en el bolsillo de su túnica, sobre un redondeado y voluminoso seno.
Me siento sin que me lo solicite y sin apenas quitar los ojos de la pantalla de su computadora me pregunta -¿si?- quito los ojos de su teta con cartel y entonces le explico lo que me pasa, le muestro el papel, de formato A4, en el que figura mi historia laboral y en el que como ya sabemos no constan los datos de mi pasaje por esa Institución en el año 19…., le muestro además el formulario que me dieron el la Administración y repito las palabra que me dijera el señor R…., aclarándole que es imprescindible que se ponga al pie del mismo, la firma aclarada de un funcionario responsable y el sello correspondiente.
Me mira con un mohín picarezco, parpadea varias veces, con ese gesto tan dulce que tiene una funcionaria justo antes de joderte, y dice: -si, pero el trámite no es ese, usted tiene que ir personalmente al BPS, en el segundo piso entrando por la calle A…G…., en el edificio nuevo de ladrillos y ahí pide para hablar con el Sr. Y….., que él nos pida los datos.-
-Pero en la Administración el Sr. R….. me dijo que éste era el trámite y además me dio este formulario para ser completado por un funcionario responsable con su firma y sello…..
-no, no, no, yo le digo que ese no es el trámite y que lo que tiene que hacer es ir y hablar con el Sr. Y….-
Bueno muy bien pero ¿podría decirme si los datos que yo solicito, ustedes los tienen?, para no hacer todo el trámite y que al final no aparezcan.-

Tecleó algo en su computadora y unos segundos después pregunta ¿número de ficha?- -848…..-
-Si, esos datos están en el sistema desde el año 19…. Como usted dice.-
-¿y no me los puede dar?-
-Noooooo!, ese no es el trámite, para eso tiene que hacer una solicitud y volver por o menos en una semana, le conviene llamar antes, ¡siguiente!.-

Más apesadumbrado todavía, salí de la institución, pensando en dirigirme al BPS, pero el tiempo no me iba a alcanzar porque ya tenía pasaje para regresar y no es fácil cuando de tienen que viajar cuatrocientos kilómetros al interior del país. Así que fui a la terminal, me tomé un cortado con dos bizcochos, subí al ómnibus, abrí un libro y me volví a la ciudad de T….. sin tener el trámite completo.

En el viaje, de cinco horas me alegré un poco, ya que pensé en que tal vez pudiera solucionar el problema presentándome en las oficinas del BPS en la ciudad de T… departamento de T…., porque estando todos los datos informatizados seguramente desde allí podrían solicitar los mismos al la Institución, como me pidieron que hiciera con el Sr. Y….. , aunque en las oficinas de la ciudad de T…. no se encontrara el Sr. Y….., alguien sin dudas podía hacer que el trámite se completara. Entonces pude concentrarme en la lectura del libro que había seleccionado para el viaje.

A la mañana siguiente, me levanté temprano, hice mi corre caminata de cinco mil metros, me bañé me puse ropa adecuada y me encaminé, recién afeitado y perfumado con Polo verde, a las oficinas recién abiertas del BPS en la Ciudad de T……..

Al llegar y plantear mi problema, me indican en informes, que hable con en funcionario M…… al fondo, casi sin espera ninguna me atiende el funcionario M…. que luego de escuchar mi relato, me mira entre perplejo e incrédulo, se levanta y me ordena -¡Sigame!-
Unos metros después extiende una mano abierta con la palma enfrentándome y ordena: -¡espere aquí!-

Allí se encontraba un funcionario a todas luces de grado jerárquico muy elevado.
Se veía que era de alto grado jerárquico, en los modales sumisos y casi temerosos del Sr. M….. y en la actitud del funcionario, que nos miraba por encima de sus lentes de presbicia, en forma alternativa. Al Sr. M…. lo miraba con gesto de: “¿a mi me viene a molestar con esto?” y cuando me miraba se notaba claramente que pensaba ”¿Usted sabe con quien esta hablando?”.
Escuchó sin paciencia lo que le dijo el funcionario M…. de grado jerárquico menor, me miró con desprecio, se levantó de su escritorio, estiró su chaleco, atusó su bigotito, pasó la mano derecha por su pelo, engominado con “Glostora” y se me acercó: -Muy bien, pero el trámite no es éste, usted tiene que ir a la Administración donde empezó el trámite, porque allí tiene cuenta corriente, ellos tienen que solicitarle la información a la Institución C….., que se lo debe pasar “on line”, para ello Usted tiene que llenar este formulario, que le doy ahora, lo llena con los años que faltan en su historia laboral, día y mes de ingreso o ingresos y los períodos comprendidos, que usted dicen que faltan en su Historia laboral.-
-¡Pero no puede ser!- Dije, -ya estuve el la Administración en la que me dieron un formulario distinto que éste, que usted me da, de ahí me mandaron a la Institución C….. y de ésta aquí, no me puede mandar al punto de partida a cuatrocientos quilómetros de distancia, para que me manden de nuevo al la Institución que me mandó a aquí.-

Este es el trámite correcto, se lo digo yo que soy un funcionario de alto rango, dio media vuelta, se sentó en su escritorio, se calzó los lentes y me ignoró por completo.

No me quedó otro camino que el de tomar el nuevo formulario, bajar la cabeza y salir desde allí a la Terminal de la ciudad de T…. a comprar un pasaje de cuatrocientos quilómetros para ir de nuevo a la Administración.

Cuatrocientos kilómetros al sur, ingreso a la Administración.
Como la ansiedad no me permite esperar ninguno de los ascensores, subo al octavo piso por las escaleras incluidos los entrepisos del primero y el tercero. Llegué corto de resuello, pero puse bien a prueba mis cinco kilómetros diarios. Al llegar vi con pánico que el escritorio y la terminal inteligente de computadora del Sr. R…. se encontraban vacías, llegué a desesperarme ante la posibilidad de haber viajado cuatrocientos kilómetros y que el Sr. R….. no hubiera concurrido a trabajar ese día, o lo que es peor, que estuviera enfermo o que hubiera muerto de muerte natural, que en algunas oportunidades les suele pasar a los funcionarios de tercer grado, que sin previo aviso se mueren contra voluntad médica y por ello no concurren a su lugar de trabajo. Me acerque temblando al funcionario que se encontraba en el escritorio adyacente y en el momento en que le iba a preguntar por el funcionario R…. lo veo aparecer llegando desde el fondo de la Administración con unos expedientes bajo el brazo y el papel higiénico en su mano libre. Fue tan grande mi alegría que tuve deseos de correr a abrazarlo y llorar en su solapa, a la vez que le contaba de mis peripecias, pero el decoro o la timidez me detuvieron y solo me acerqué a su escritorio cuando hubo terminado de acomodar le papel higiénico en el cajón de abajo a la izquierda y los expedientes sobre el escritorio sin que ninguno quedara desalineado con respecto al otro y que todos ellos guardaran paralelismos exactos con los bordes de su pupitre. Entonces se aclaró la garganta y en el tono que corresponde a un funcionario de su rango y jerarquía me miró y dijo: - Buenas tarde, tome asiento, ¿me permite su documento?- Loco de alegría saque la cédula de mi billetera y se la extendí, esperé a que tecleara en su ordenador, que aparecieran mis datos en la pantalla y cuando me miró y me dijo -¿Bien?- comencé sin demoras con el relato de todo lo sucedido desde que lo había visto la última vez. A cada explicación mía, el Sr. R… se movía incómodo en su sillón y emitía un apagado –ejem.- Yo documentaba mi periplo mostrando los diferentes formularios que había cosechado y concluí mi relato argumentando –Como ve, el único que no conoce el trámite soy yo, y todos dicen conocerlo pero todos me indican uno diferente y aquí estoy, de nuevo en el punto de partida sin haber logrado nada.-

-Aja!- dijo nuevamente, pero este ajá! era de tono diferente que el anterior, ya que fue seguido de un -¡que barbaridad!, verá usted SR. B….. en ese momento se encuentra en la administración una alta funcionaria del BPS, para coordinar con nosotros unos expedientes particularmente engorrosos y delicados que solo se pueden tratar de esta forma, le preguntaremos a ella si es que podemos lograr una solución a su problema.-

En efecto la alta funcionaria del BPS, escuchó horrorizada mi relato y al cabo de unos momentos. Le solicitó al SR. R….. que le proporcionara un teléfono. Con gesto majestuoso el Sr. R….. le acercó el artefacto solicitado, lo descolgó, marcó la clave de salida solo concedida a él en persona y que solo él conocía. Esperó unos instantes con el tubo en su oreja derecha y se lo entregó diciendo: -Ahora tiene línea, disque en forma directa.-

Luego de una breve charla la alta funcionaria, colgó me pidió que escribiera lo que necesitaba y que lo pasara por FAX al 401………

El Sr. R…. me pidió que lo siguiera, escribió él la nota, la imprimió en la impresora para su uso exclusivo y me la dio a leer, -Si está de acuerdo con el texto, la mandamos ahora desde aquí.- respondí que si y así lo hicimos.

-Me llama en quince días al 1950 interno 21……., ahí le cuento si tenemos novedades, pero le advierto que va a tener que regresar a esta oficina, para completar el trámite.- miró sobre mi hombro y llamó: –siguiente.

Esperé impaciente los quince días indicados, llamé al número que me diera el Sr. R…….
Riiing………….riiing………..riiiing…….-Hola.- -con el Sr. R……. por favor.- con el Hoabla.- Buenas tardes, le habla en Sr.B….. de la ciudad de T…….. no se si me hubica.- -Claro que lo recuerdo, y tengo excelentes noticias para usted, llegaron los datos solicitados y está todo pronto para continuar con el trámite, venga mañana por acá.- clic, tu tuuu, tu tuuu, tu tuuu.

Otra vez a sacar pasaje de ida y vuelta, otra vez cuatrocientos quilómetros al sur, para regresar después, cuatrocientos kilómetros al norte.
Claro que antes de regresar tuve que subir ocho pisos arriba, incluidos los entrepisos del uno y el tres, para llegar al escritorio del Sr. R……
-Buenas tardes, tome asiento, ¿me permite su documento?- tic, tiquiti, tic, tac, tic, tiqiti, tac, tac.

Imprimió cerca de diez hojas, me pidió otras tantas firmas, con aclaración incluida: Dobló primorosamente algunas, marcó el centro de otras para perforarlas perfectamente alineadas, las guardó en una carpeta anaranjada con grandes letras negras y el logo del BPS, me lo extendió y me pidió una última firma, en un formulario que daba conformidad a haber recibido el ya famoso expediente, en mano propia.
-Ahora se presenta en el BPS entrega este expediente y continúa el trámite,-
-siguiente!.-

Me llamó poderosamente la atención que al retirarme me extendió la mano y dijo: -Mucha suerte, siguiente!.-

Cuatrocientos kilómetros al norte, en la ciudad de T……. me presenté con el expediente el las oficinas del BPS y pregunté: -¿puedo entregar este expediente aquí?- -
-¿Tiene número?- - No.-
- Se tiene que agendar en el frente.-
Fui hasta el frente y me agendaron para otro día a otra hora, -también puede hacerlo por teléfono, llama al 02 199….. y le dan día y hora por teléfono.-

Otro día a otra hora, me presenté con el número en la mano y mi carpeta conteniendo el preciado expediente. A las 9:20 en punto, tal como lo decía el número que tenía en mi mano, siento que alguien pronuncia mi nombre en voz alta en forma de llamado, me levanto del asiento y me presento frente al funcionario que me llamaba. -¿si?-
Saco el expediente que estaba en la carpeta anaranjada con el logo del BPS, se lo presento y le digo que vengo a continuar con el trámite.
-que barbaridad. Como ez que ze prezenta aquí con ezte expediente, en mano, como lo consiguió, ezto ez abzolutamente irregular!-

-Me lo entregaron en la Administración, me hicieron firmar un formulario y me indicaron que concurriera a las oficinas del BPS.-
-Ezto no puede zer!, ze lo voy a moztrar al alto funzionario!-
Se retiró el zezioso y fue en busca del alto funcionario, que no era otro que el de los lentes de presbicia, bigotito prolijo pelo a la “Glostora”, que se presentó ante mi, con pasitos rápidos, haciendo sonar los taquitos de sus zapatos de funcionario de jerarquía. Con gesto nervioso y mal talante, me dijo: -¡como se atreve a presentarse con este expediente en mano! Se lo vamos a retener, labraremos un acta para que se sancione al funcionario que se lo entregó.-
-Vea, éste expediente me lo entregaron contra la firma de un comprobante, si su única misión es la de sancionar funcionarios, está bien, pero a mi ¿quien me soluciona el trámite? Yo vivo en la ciudad de T….. y no me pueden mandar otra vez hasta la Administración a cuatrocientos kilómetros al sur.-
Tap, tap, tap, tap, sonaban sus zapatitos jerárquicos contra el suelo, Con los brazos en jarra, me dijo desafiante, muy bien me trae este, este y este documento, con constancia de domicilio en la ciudad de T…. , cédula y fotocopia de cédula, credencial cívica y fotocopia, se agenda cuando tenga todas las cosas que le he solicitado y ya nos veremos.

To be continued…….

lunes, 10 de agosto de 2009

Los Maniseros son mortales



En mi pueblo no había carrito de “Manises”. La tradicional locomotora a vapor en miniatura no existía ni existe, yo la vi por primera vez en Montevideo, que fue el lugar en el que las conocí para mi total asombro. Fue en el Parque Rodó, era enorme, o por lo menos yo la veía así, bien pintada, muy prolija y hasta echaba humo por su chimenea.

Los gritos y la algaraza que me produjeron me hicieron tirar de los pantalones de mi papá que no tuvo otra opción que comprar los benditos maníes para el nene, o sea yo; que resultaron ser casi una estafa como casi todos los maníes comprados en la capital. La mayoría pasados otros crudos y en definitiva mucho mas caros y feos, que los que yo conocía.

Después vi algunos carritos más, en ciudades del interior como Las Piedras o Florida, pero nunca fueron iguales a aquella primera vez, pero los maníes eran mejores.

En el Tala, el manisero usaba una bolsa. Una enorme bolsa de brin marrón que el tiempo le había puesto una pátina como de ratón viejo. Tenía dos refuerzos de cuero en los extremos de su enorme boca y una correa gruesa y ancha, de color negro, que el manisero cruzaba en bandolera sobre su hombro izquierdo.

El manisero Álvarez, se llamaba Manisero, y era lo que casi siempre le comprábamos, “Manises”.
Manisero, ¿Me da dos jarros?, sacaba un pedazo de diario del tamaño adecuado, armaba el cucurucho en el momento, ponía los dos jarros y agarraba las monedas que iban a un bolsito de cuero atado a su cintura. Nunca volví a comer Manises como los del Manisero.

Claro que éstos no duraban todo el año y en enero no es muy apetecible ese manjar propio del invierno, pero el único oficio que tenía Álvarez era el de manisero, por lo que en enero lo llamábamos ¡MANISERO, MANISERO! Y cuando llegaba a nosotros le preguntábamos: ¿Manisero que vendés? En enero casi siempre eran helados, a veces caramelos, que eran los “candel“ Astra, y unos de maní que eran riquísimos, en primavera tanjarinas (tal como se llaman en el tala, y que conste que el término se encuentra en el diccionario de la Real Academia Española).

Hace pocos días me llamó mi papá dese el Tala y en la charla me preguntó:
¿a que no sabés quien se murió?........... El Manisero Álvarez!

SIPI, los maniseros son mortales.

En Montevideo ya no quedan carritos de Manises, pero en Tacuarembó si.
En el Tala ya no hay Manisero.

domingo, 19 de julio de 2009

Pasear está muy bueno, pero volver a casa y encontrarse con los rincones conocidos y añorados está mucho mejor.
Claro, hace una semana estaba con cuarenta grados y el agua del Pacífico a veinticuatro grados y acá estoy cagado de frío con la estufa a leña prendida veinticuatro horas al día y de noche también.
Ahora, no me van a negar que no hay nada como estar en casita.
No quiere decir esto que el Fantasma me trató mal, que esperanza, me trató a cuerpo de rey y aunque estaba comodísimo con él y con Male, ya tenía ganas de volver.
También ocurre que al regreso, como la vida sigue su curso aún en nuestra ausencia, uno se encuentra con cambios no esperados, y este es el caso con mi querido balneario Iporá; en efecto cuando me estaba yendo la Intendencia de Tacuarembó organizaba un encuentro de escultores, que en un plazo de una semana o diez días tenían que terminar sus esculturas. Las obras se encuentran terminadas y comienzan a ser emplazadas alrededor del lago.

Una de ellas en particular trajo a mi frágil memoria, un evento que ocurrió en mi infancia para la llegada de la primavera. Tal como era costumbre, la comisión de Centro Social Tala, decidió realizar el baile anual de primavera y para ello había que decorar el salón, el que se ofreció fue “el gallego Hacha”.

Era de los gallegos de pura cepa, de los de antes, de aquellos que nunca aprenden el idioma uruguayo, y muy dispuesto tomó pinceles, paleta y pinturas para comenzar su obra. Luego de un rato de estar trepado en la escalera, desciende para desde lejos admirar su creación.

Luego de una larga y profesional contemplación con lateralidades de cabeza incluìda, dijo: “Coño he quirido hacer una jolondrina y me ha zalido un patu”.



Una cosa parecida me recordó esta escultura en la que el autor quiso homenajear al caballo de Guernica y le quedó igualito, igualito a una foca mire.









martes, 14 de julio de 2009

. Pasear por el DF es como caminar por un gran museo, en el centro. pero también en lugares más alejados como Coyoacan, lugar onde vive el Fantasma. En efecto, a nosotros nos gusta pasear por colonia, ese pequeño rincón portugués de nuestro paisito, pero acá es tan grande que entran veinticinco millones de personas o “gentes” como dicen ellos. Y es casi todo museo.

El primer día que salí me encontré a cuatro cuadras, una iglesia primorosa, en la plaza de la Conchita, a las tres cuadas, otra y a las dos la iglesia de Coyoacan, ta! Me tupieron a iglesias. Unas lindas y otras hermosas.

Casas coloniales, las que pidas.

También visité museos de verdad, el Palacio de las Bellas Artes, el Frida Kahlo (no me dejaron entrar la cámara pero hay una tinta china de Klee, “paisaje urbano”, y un dibujo auto retrato de Frida “El Sueño”, que pagaron el viaje), el Museo antropológico, que no se puede terminar en un día el paito interior mide 257 pasos, la casa de Trostky, la de Diego Rivera, el Castillo Chapultepec, el Polyforum Siqueiros (tiene UN mural de 8.000 m2. )

Y las ruinas? Pah! En el 200 AC, tenían una cultura comparable, si no superior a la de Medio Oriente y Europa







Pero también hay playas, no Cancún, ni Playa del Carmen, no, las que no conoce nadie, esta se llama Puerto Escondido, la playa es Carrizalillo.

Te venden las ostras crudas, recién sacadas del Pacífico, este plato cuesta unos $200 uruguayos.











En fin amigos, no me gustan los posteos largos, pero los cuentos podrían durar una buseca entera, tendremos que hablar con Santi, pa´ ver si organiza,


martes, 30 de junio de 2009

CÓMPRATE UNA CACHUCHA






Mi sentido de la desorientación, puede alcanzar niveles insospechados, en efecto en una salida que hicimos con el fantasma, le dije: -esperá que me oriente, miré al sol extendí mis brazos en ciento ochenta grados y sabiondo le aclaré, como es mediodía, si estoy mirando al sol el norte queda en esa dirección a mi izquierda el oeste a la derecha el este y a mis espaldas el sur, así que si vamos al centro que queda al norte, sigamos mi nariz.-
Conescendiente el Fantasma me mira y aclara –Tordo estás en el hemisferio norte, así que mirando al sol mirás al sur, tomate un taxi y dejate de joder.-
En mis recorridas por el DF, pueblito éste al que le encontré la estructura pero no el final, me las he pasado entre museos, ruinas y murales. De hecho los cuadros de las gordas, son de una pintora mexicana de 1927 (Tamara Lempicka), que está en una exposición en Bellas artes, por dos meses, decía que en estas recorridas decidí que quería ir a conocer TEOTIHUACAN.
Pues bien, me tomé el metro hasta Indios Muertos cincuenta minutos de viaje, para desde esa terminal tomarme un camión (ómnibus) hasta las pirámides.
Nunca en mi vida había visto una terminal múltiple, metro, metro bus y omnibuses, tan caótica y deprimente. Toda al aire libre, bastante sucia, cosa que contrasta conuna ciudad limpia, muy limpia. Una terminal llena de puestitos de venta en los que hay de todo, desde comidas de dudosos olores, artesanías, curanderas y “joyas en plata”.
Bastante perdido como corresponde a cualquier canarito, que lo sacan del Iporá pregunté por los camiones que llevan a las pirámides.
El mexicano, me miró de arriba abajo, vio que tenía pinta de turista que está más perdido que ladilla en huevo de pascua y serviciales como son, no me indicó por los omnibuses que yo necesitaba, no, me dijo:
- ¿te vas a Teotihuacan?, pos tonces cómprate una cachucha!-
-Jamás!! En el uruguay nunca tuve que comprar una y no espero tener que pagar por una acá!-
- pero ssi te ssaleeen cuuareta peessoos, ssseñor.-
Viendo que no eran tan caras decidí por lo menos ver que tal eran, y resultaron buenas, pagué por una cachucha, negra y como me gustó pagué con ganas por la segunda.
En Uruguay, nunca pagué por una, siempre se me regalan después de las carreras al subir al podio y a veces hasta las tiro.
Vean una en la cabeza de la Tati



miércoles, 24 de junio de 2009

Llegué, Llegué a México!!!!!



En efecto llegué al DF y estoy con el fantasma.
Pero es que a esta ciudad no la entiendo bien:
En primer lugar porque no encuentro dos calles paralelas que me sirvan de referencia.
En segundo, porque todas están arboladas iguales, con los mismos canteritos centrales y las mismas santa ritas que crecen en todos lados como si fueran yuyos.
En tercero porque no entiendo su tamaño. Ya logre dilucidar un enigma, a saber: es más grande que el Balneario Iporá, porque como es el lugar en el que vivo, lo conozco bien. No he podido entender aún, si es más grande que la ciudad de Tacuarembó. ¿porqué digo esto? Porque si yo salgo caminando por 25 de agosto, hasta su final, y regreso por 18 de julio (nombres para calles muy originales, si los hay), recorro toda la ciudad en una hora y quince minutos más o menos.
En cambio acá caminé desde lo del fantasma hasta la plaza de la Conchita, por el centro histórico de Coyoacan, me tomé dos mezcales uno con “sangrita” y el otro con gajos de naranja pasados por sal de gusano y “chile piquín” varias cervezas “micheladas” caminé casi tres horas y pasaron varias cosas:

A) No encontré calles rectas eran todas curvas. (eso desde antes de los mezcalitos, y después también)
B) No llegué en ningún momento al final del pueble este.
C) Como no le veía el final me subí a un árbol para tratar de ver donde terminaba y para tratar de orientarme. “Tempo perso!!” no le vi el final, supongo que está por ahí cerca poro no lo puedo ver por el Smog, ¿vio?








Después de eso me subí a un metro, que es como un trencito que a veces, va por debajo de la tierra y a veces no. Mide más de un Metro. Recorrí más de una hora en el trencito y tampoco llegué al final del pueblito este. Caminé más de una hora y tampoco se termino el DF.
En suma, debe ser algo más grande que Tacuarembó.

Derribando fronteras, cosechando amistades!!

Venía caminado con el fantasma, por una plaza, luego de recorrer Coyoacan, cuando de frente nos encontramos con una señora que paseaba a dos perras golden.
Nos miró acercarnos, fijó sus ojos en el termo y el mate bajo el brazo y nos dijo
-¿argentinos?-
Mi respuesta fue instantánea,- sin insultar, somos URUGUAYOS.-
-¿porqué? yo soy argentina.-
El hielo se posó sobre el fantasma , que se escondió detrás del termo y de mis espaldas. Pero como de costumbre salí con la elegancia y la urbanidad que me caracterizan.
-Bueno….. ¿pero de donde? Serás del interior, el problema es con los porteños!!!!.-
-Yo soy de Buenos Aires.-
-Ta, mi papá nació en Villa Luro, yo soy socio de Vélez desde los siete años y todos mis primos viven en Buenos Aires.-
Pero el daño ya estaba hecho, no hubo levante posible de la catastrófica situación e hicimos mutis por el foro hacia la derecha.
Grande el Trodo derribando fronteras.

En el próximo les cuento de otras andazas, si me recupero y logro integrarme, es que tengo muchos problemas con el idioma.
Glosario:
Agave: tuna parecida a la pita, con la que de su destilación se obtiene el mezcal y el tequila
cerveza michelada: Cerveza con hielo en un lecho de jugo de limón (lima o lemoncinho), en vaso escarchado en sal.
Sal de gusano: gusano del agave, machacado.
Chile piquin: uno que pica como la puta!!!!

sábado, 6 de junio de 2009


Peperepepe! el 19 de junio voy a México!!!!!!! al DF y voy a ver al fantasma.


Que se apronten las destilerías de tequila porque se les va a agotar el stock.


"¡Apártense vacas que la vida es corta!" (Cien años de soledad)

sábado, 30 de mayo de 2009


Hace unos días Kristo eleniak, comentó acerca de mis errores ortográficos. Eso me hizo acordar que tengo que hacer una aclaración.

YO SOY (dislectico, disléstico. Disléxico) DISLÉXICO

De niño todos pensaban que era un nene tonto, y de adulto no he mejorado. Esto se debía a que no sabía leer, en realidad leía con unas dificultades terribles que motivaron que me mandaran a la maestra Coca, vecina de mi casa de la infancia.

La maestra Coca era de las maestra de antes, de muy antes. Era de aquellas que enseñaban con la regla en la mano. Conmigo nunca la uso, pero siempre la tenía en la mano.

Lo cierto es que me daban libros y me mandaban a aprender a leer. Pero todos los intentos resultaban hueros.

Recuerdo un día especial en el que mi papá, siguiendo la rutina de la lectura, me dio “Dick Turpin”, como de costumbre al borde de las lágrimas volví a mi casa son haber podido leer y lo que es peor sin entender lo que leía. A las tres horas, mas o menos, cuando regresó mi papá después de hablar con la maestra Coca, me encaró por mi falta de progreso en “las clases”, a lo que yo dije que sabía leer y que ese libro lo había leído, no me creyó y me preguntó que decía y lo conté casi de memoria. Después me dio “Miguel Strogoff correo del Zar”, “La isla misteriosa” y ya no pude parar.

Ya en la facultad me pedían los compañeros que leyera, en voz alta, para estudiar en conjunto e irnos turnando. Los primeros minutos iban bien, al rato equivocaba las palabras, saltaba renglones y era un desastre tal, que me pedían que no leyera más, pero lo peor era que si yo lía, no entendía nada.

Entonces descubrí, recién es este momento, que tenía un trastorno de la lectura, la dislexia.

Si no tengo que leer en voz alta, leo a una velocidad fuera de lo común, con una memoria casi absoluta. Leo grupos de letras, grupos de palabras y grupos de renglones (bloques), grupos de bloques, en suma desarrollé un método de lectura veloz, en bloques, sin darme cuenta. Pero en voz alta sigo siendo el mismo niño tonto, que deletrea palabras como si no supiera leer.

Por lo tanto, si escribo y cometo errores de dactilografía, de digitación, de ortografía; cuando vuelvo a leerlo, no los veo.

Pido disculpas por estos errores.

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