sábado, 30 de mayo de 2009


Hace unos días Kristo eleniak, comentó acerca de mis errores ortográficos. Eso me hizo acordar que tengo que hacer una aclaración.

YO SOY (dislectico, disléstico. Disléxico) DISLÉXICO

De niño todos pensaban que era un nene tonto, y de adulto no he mejorado. Esto se debía a que no sabía leer, en realidad leía con unas dificultades terribles que motivaron que me mandaran a la maestra Coca, vecina de mi casa de la infancia.

La maestra Coca era de las maestra de antes, de muy antes. Era de aquellas que enseñaban con la regla en la mano. Conmigo nunca la uso, pero siempre la tenía en la mano.

Lo cierto es que me daban libros y me mandaban a aprender a leer. Pero todos los intentos resultaban hueros.

Recuerdo un día especial en el que mi papá, siguiendo la rutina de la lectura, me dio “Dick Turpin”, como de costumbre al borde de las lágrimas volví a mi casa son haber podido leer y lo que es peor sin entender lo que leía. A las tres horas, mas o menos, cuando regresó mi papá después de hablar con la maestra Coca, me encaró por mi falta de progreso en “las clases”, a lo que yo dije que sabía leer y que ese libro lo había leído, no me creyó y me preguntó que decía y lo conté casi de memoria. Después me dio “Miguel Strogoff correo del Zar”, “La isla misteriosa” y ya no pude parar.

Ya en la facultad me pedían los compañeros que leyera, en voz alta, para estudiar en conjunto e irnos turnando. Los primeros minutos iban bien, al rato equivocaba las palabras, saltaba renglones y era un desastre tal, que me pedían que no leyera más, pero lo peor era que si yo lía, no entendía nada.

Entonces descubrí, recién es este momento, que tenía un trastorno de la lectura, la dislexia.

Si no tengo que leer en voz alta, leo a una velocidad fuera de lo común, con una memoria casi absoluta. Leo grupos de letras, grupos de palabras y grupos de renglones (bloques), grupos de bloques, en suma desarrollé un método de lectura veloz, en bloques, sin darme cuenta. Pero en voz alta sigo siendo el mismo niño tonto, que deletrea palabras como si no supiera leer.

Por lo tanto, si escribo y cometo errores de dactilografía, de digitación, de ortografía; cuando vuelvo a leerlo, no los veo.

Pido disculpas por estos errores.

Vean solamente los contenidos


jueves, 14 de mayo de 2009

MARIPOSAS






MARIPOSAS

Después de tres meses sin lluvia, la sequía era insoportable.

Ahora hace tres días que llueve, no mucho, pero siempre es mejor tener el diez por ciento de algo que el cien por ciento de nada.

En medio de esa angustia por falta de agua y pasto, me tuve que ir al campo, solo. Bueno no solo, en realidad me fui con Tina, la perra. El peón tenía que salir y era imprescindible dar agua a los animales. A las vacas del piquete en el frente, con la motobomba. Para los bebederos de los piquetes al lado de la casa, controlar el llenado con el molino y cambiar las canillas para que todas estén llenas y luego cerrarlas para que el agua llene los tanques de la casa.

Además un viejo eucaliptos, de más de 50 años se cayó. Por falta de arraigo en una tierra tan seca y tiró un alambrado que iba a dejar salir a los animales para un campo lindero. Mi pequeña motosierra pudo a duras penas con él y en compañía de la perrita, cortamos y sacamos el árbol y paramos el alambrado.

Como ven todo es un tanto primitivo en “Tres Cerros”, mi vecino de puerta está a tres kilómetros, no tiene luz, ni molino. Aquí todo es tan pero tan atrasado, que los relámpagos y los truenos los hacen a leña.

La luz, para nosotros la logramos con un generador a nafta o con el cargador aéreo, les recuerdo que es aquel en el que los horneros siguen, tercamente, habitando su nido giratorio.

Hacia el mediodía, cansado y famélico, vi que tenía poco para comer: salame picado fino, galleta de campaña, queso, un tomate y Old Parr.

Decidí salir al guardapatio y corté del “jardín” un catalán, dos jalapeños y unos ajíes chiquitos que es habitual, que los llamen mala palabra pero en realidad son ”putaparió”, bueno, aquí se llaman “Lareputamadrequeteparió” pican una enormidad.

Corté albahaca, preparé una “Caprece” de campaña, corté salame, galleta, ajíes, saqué hielo de la heladera a super gas y serví Old Parr. Me “lambí” uno de apuro y salí de nuevo al guardapatio ya que con las altas temperaturas, la sequía prolongada, todos se piensan que es primavera. Había visto las mariposas pero solo pude fotografiar dos.

Las fotos las tome con el celular, que no tiene buena calidad de imagen. Hubiera sido buenísimo tener una buena máquina, entre la erupción de flores y mariposas alegraron mi cansado y frugal día.

Quería compartirlo, fue un gran día.



sábado, 9 de mayo de 2009

Palabras y Palabrotas (2)







LAS TETAS y LA LECHE

ADVERTENCIA A LOS LECTORES:

En el siguiente posteo Usted encontrará palabras de tono subido,

Coger
Concha
Chupar
Leche
Pija
Tetas
Si no está dispuesto a leerlas, haga clic en salir, saldrá al instante del Blog, pero en forma inmediata comenzará a salir GAS MOSTAZA, por su puerto USB y morirá entre insufribles dolores pulmonares. Toserá y escupirá sus pulmones hasta dejarlos a su lado y abandonar este mundo sin ellos.

Por el contrario si no conoce alguno de los términos que aparecen en esta entrada, haga doble clic en “GLOSARIO”, no le aclarará la palabra buscada, pero de otro puerto USB emanará GAS SARÍN y morirá al instante.

No quiero que nadie crea que pienso constituirme en epítome de las malas palabras, pero me había prometido y lo había dicho en este blog que escribiría por lo menos una entrada más sobre el tema. Aquí va:

Las tetas, una mala palabra sin lugar a dudas, palabra que se puede usar solo en una oportunidad y con toda la ternura asociada; cuando la madre le da la teta a su hijo. Basta ver como algunas madres, con total despreocupación, sacan la teta en reuniones y orgullosas amamantan, o las que sacan en las salas de espera, el los juzgados o en el ómnibus. Es lindo ver, (igual que en el cuadro del “Divino”) como los nenes buscan con sus manitas la teta que los alimente, pero sobre todo que les de gozoso cariño. Pero no debemos olvidar que es esta misma pérfida (la madre) la que se la quita, la que lo desteta y de ahí en más se transforma en “MALA PALABRA”.
Después del destete ya no se las puede nombrar, no se las puede mirar ni tocar y mucho menos nombrarlas en una conversación, seria, entre gente adulta. Eso sin contar con que llegue un “hermanito” y usurpe la teta que era propia, y encima le diga “ yo los quiero a los dos igual, ¡pero la teta se la da al otro!

Palabrota que empeora si le agregamos el vocablo, ”chupar”.
1. tr. Sacar o traer con los labios y la lengua el jugo o la sustancia de algo. U. t. c. intr. Del diccionario de la Real Academia.
,Chupar una teta, es una de esas expresiones más obscenas que se conocen y de mayor prohibición, ¿Será que al chupar una teta nos acordamos de las tetas de mamá? ¿será ese el inicio de la prohibición?

No lo se, pero lo que es cierto es que desde todas las épocas las tetas han sido presa de admiración. Para ejemplos alcanzan las reproducciones del “Divino” Luis de Moraes y de Bronzino, que bajo la atenta mirada del clero rindieron culto a las tetas.

Disfrazadas en las Madonnas, en las Ledas, las Venus , las “Tres Gracias”, desde todas las épocas se han inmortalizado las tetas.
En realidad las únicas que están desconformes con sus tetas, son las poseedoras. Las que tienen mucho se quieren sacar y las que tienen poco se quieren poner. Los únicos que siempre estamos conformes somos nosotros que simplemente adoramos, a lo largo de toda la historia, todas las tetas.

¿Pero que es lo que pasa con las mujeres? Ellas también han sido amamantadas y destetadas, y a menos que sean lesbianas no tienen LA satisfacción, ¿no la necesitan? No necesitan “chupar”.
Veamos lo que sucede a las mujeres que afortunadamente para nosotros siguen buscando a los hombres. A ellas les queda el lujurioso camino de “chupar la pija”. Tal vez de las más procaces palabrotas, y la frase más “Tabú” de todas. Y si encima le agregamos “tomarse la leche” convertimos uno de los más grandes placeres mutuo, en las más grandes malas palabras. Aquí por ejemplo “leche” también, se constituye en una mala palabra.

Dejemos por un momento la palabrota “Chupar”, ya volveremos sobre ella, y veamos como otro de los grandes deleites de la sociedad, de la humanidad toda, del reino animal y tal vez del vegetal, es convertido en mala palabra: “COGER”.

El fuqui fuqui
El chan chan
Tener relaciones¿?¿? ¿sociales?¿amistosas?¿comerciales?
La porquería!!!!!
“Mi marido me MOLESTÓ dos veces esta semana”
Tener sexo ¿? ¿Masculino o femenino? Todos tenemos sexo
Hacer el amor……….¿quien dijo que se necesita AMOR para COGER?

La palabra es COGER, ¡que manía de transformar placeres en malas palabras!
¿porqué hemos de aceptar que el acto de la creación, la reproducción y el placer de la cópula, nada más natural en todo el planeta, sea una mala palabra?

La última para que esto no sea largo, y volviendo al término chupar. Que diremos entonces de chupar la concha. Bueno en esta entrada, no diremos nada pero queda planteado.

Hasta aquí palabras y palabrotas (2).

GLOSARIO. TENGA CUIDADO CON EL GAS SARÍN LE RECOMIENDO www.rae.com.
De todas formas en el Diccionario de la real academia Española de van a hablar de moluscos y valvas, agarrar, asir, tomar, y otras definiciones que nada tienen que ver con este posteo.

jueves, 16 de abril de 2009

PROFUNDOS OJOS NEGROS


Bajó del cerro vestida de blanco, y llegó a la playa con la frescura de una mañana de otoño. Tenía unos profundos ojos negros se destacaban en su cara blanca, pálida, casi exangüe.
Apenas la vio llegar quedó prendado de la belleza que la traía y soñó despierto que se perdía debajo de los caracoles de sus cabellos, negros, como la noche.
Ella en cambio, no reparó en nada ni se fijó en él, mientras miraba triste hacia el horizonte.
El vestido se deslizó por sus hombros y lo dejó caer en la arena. La sutil ropa interior que llevaba, destacaba el negro triángulo sensual de su sexo. Entró al agua con rapidez, desafiando al frío océano y su cuerpo se perdió en la resaca. La vio surgir brillante de sol, agua y espuma unos metros más allá, la miró bracear contra el oleaje dos, tres, cuatro veces y apareció bañada de sal, lejos de la rompiente.
Con agilidad volvió su cuerpo de espaldas y emergieron sus pezones voluptuosos y erectos de frío y deseo.
Él la siguió con la vista, mar adentro mientras pudo, y la perdió casi contra el horizonte.
Cuando salió, luego de casi dos horas, su ropa parecía disuelta en la pálida piel y aún estando vestida se le apareció desnuda, apenas cubierta por sal, algas y mar. Entonces la amó a la distancia, con toda la intensidad del cuerpo. La deseó con su piel desnuda, con los cabellos mojados y chorreantes en mil gotas que se perdían en las grutas de su cuerpo y quiso recorrer con sus dedos, con su lengua, los hormigueantes caminos con que las gotas de sal tatuaban su cuerpo.
Pasó a su lado como si no hubiera nadie, se vistió sin prisa y se fue de la playa sin dejar ni una huella en la arena.
No pudo dejar de mirarla, no le quitó los ojos de las caderas hasta que llegó a la única casa que había en aquel cerro. Tal vez fue una ilusión pero creyó ver que se daba vuelta, y miraba hacia donde estaba él. Recién en ese momento en el que ella miró la playa vacía, o a aquel triste atardecer en el horizonte, sintió el peso de sus profundos ojos sobre la piel.
No pudo dormir, se sintió enfermo con fiebre de amor, mojó las sábanas con sus jugos de enamorados. Soñó despierto y soñó con ella. Pensó despierto y pensó en ella.
En el amanecer insomne, a medida que la luz llegaba para disipar los velos de la noche, creía verla en los movimientos del viento, en las sombras cambiantes, en el vuelo de los primeros pájaros.
Se levantó cansado, traspirado y aún después de bañarse, no pudo limpiar con el agua fría, el sudor y la sensación táctil que le produjo su lánguida mirada en su cuerpo.
Bajó a la playa y aún ebrio de sueños y amor, se metió en el agua y nadó hasta agotarse. Se dejó arrastrar por las corrientes y salió lejos muy lejos. Volvió trotando y corrió y caminó hasta que, rendido, cayó en la arena. Así exhausto, se durmió pero tampoco pudo dejar de pensar en ella, con su amor más vivo a cada momento la soñó nadando, casi desnuda entre la espuma, el agua y la luz en aquella playa otoñal.
Cuando se despertó de su sueño triste, estaba vencido por la certidumbre de no volver a verla, derrotado por la culpa de haberla dejado ir sin decirle nada. Se despertó con hormigas de sol comiéndole la piel y la carne dolorida. Con los ojos aturdidos por la resolana, caminó hasta el mar para encontrar en él el cuerpo de ella, y nadar en las ondas de sus senos breves, hundirse en la espuma de su pubis y en el perfume salado de su piel.
Cuando la vio aparecer, caminaba por la arena y sus pálidos pies no la marcaban. Pero sin duda caminaba hacia él y lo miraba con su mirada intensa.
Quedó fascinado y la aparición lo paralizó, como si una ola de frío terror le recorriera la espalda, primero y luego todo el cuerpo. Un breve estremecimiento lo sacudió y lo sacó del estupor.
Se le paró en frente, se quitó el vestido y le tendió la lánguida mano, fijó sus ojos el los de él, pero continuaba mirando a un punto distante, mucho más lejano que el horizonte.
Tomó la mano que le tendía y la siguió como un desahuciado. Entró a la mar y con el vigor que da el tiempo, cruzó en tres o cuatro brazadas, la espuma de la rompiente. Se volvió de espaldas como antes, dio fuertes golpes de brazo y lo buscó. Como un poseso la siguió, sin poder contenerse, mar adentro.
Cerca de una hora después ella se detuvo y en el verde intenso del océano, el suave oleaje los unió. Con una gélida mano le tocó la cara, lo atrajo y lo besó. Le trasmitió su frío y un helado hálito le recorrió el cuerpo.
No pudo reconocer agitación sus pechos, parecía no exhalar aire por su nariz ni agitaba las gotas de mar que la recorrían y su boca continuaba cerrada con terca convicción. Lo volvió a besar y después se hundió en el mar, los dos o tres minutos siguientes le parecieron eternos y cuando emergió desde la profunda esmeralda que los rodeaba parecía una diosa pagana. Aún así no parecía tener necesidad de respirar pero al abrir la boca para besarlo dejó escapar un vaho espeso con olores de mar profundo, de galeones hundidos hace mucho tiempo cubiertos por el musgo del olvido, dejó escapar una vaharada vieja de moluscos y celecantos perdidos para siempre.
Emprendieron el regreso con el ritmo incansable de ella, al llegar a la playa lo amó con la asombrada complicidad de las gaviotas. Lo amó despacio, con ternura, con la conciente lentitud de quien no le teme al paso de las horas ni de los días, como quien sabe que no tiene prisa, como quien tiene todo el tiempo por delante.
Lo dejó exhausto en la arena, con el amor saciado y obnubilado el gozo. Y se fue a la casa del cerro y lo dejó sólo con el recuerdo de sus ojos negros.
No volvió al día siguiente, loco de amor corrió por la playa, espantó a las aves marinas con su grito enloquecido, la llamó sin nombre, la lloró y la deseó mas allá de la cordura. Consumido por esa llama insana, corrió hasta la casa blanca, cerro arriba. Se encontró con una puerta vieja, de maderas eternas cerrada desde hacía mucho tiempo, golpeó casi con furia y los ecos vacíos del interior le helaron el corazón. Luego un leve crujido, llamó su atención mientras que despacio se giró el oxidado picaporte y la puerta crujiente giró sobre sus goznes.
Apareció una mujer muy vieja. Sus ojos tenían más de cien inviernos y las marcas profundas de la piel en la cara, habían sido tatuadas por mil años amargos. La tristeza con la que lo miró era infinita.
A gritos le preguntó por la joven de vestido blanco y ojos profundos, le suplicó que la llamara, que le diera sus señas, que se la devolviera.
La vieja giró sobre si y con un gesto le indicó que la siguiera. La casa no era grande, casi una única estancia desnuda que parecía estar azotada por todas las tempestades de los tiempos más remotos del viejo océano. A pesar de ello una gruesa capa de polvo cósmico lo envolvía todo y no mostraban las sucias superficies ni una sola huella, como si todo estuviera quieto desde siempre.
Se sentaron frente a la desvencijada mesa y él le contó de su encuentro, de la locura de su amor y de la urgencia de volver a verla.
Con una paciencia infinita la vieja lo escuchó sin emoción, sin prisa y con la resignación de un acto repetido mil veces, se levantó, le dio la espalda y fue hasta un armario ancestral roto muchos años atrás. Cuando lo abrió el movimiento de la luna del mal azogado espejo lo iluminó todo con un extraño reflejo. Como rodeado de un halo sacó un vestido sin mácula que nada tenía que ver con aquella pieza, la luz que de él emanaba parecía obscena, lo sostenía como si lo acunara, se le sentó de frente y por primera vez habló: -era de ella, lo encontré en la playa aquel día en el que no regresó del mar. Ya hace muchos años, tantos que no los puedo contar. Se murió ahogada y el mar, mezquino no me devolvió su cuerpo, siempre nos cobra lo que nos da.-
Resignada esperó una respuesta que ya conocía: - no, no, le dijo, se equivoca usted, es otra persona, yo la ví, la vi y la amé ayer.-
La mujer movía la cabeza con amarga negativa - es otra persona, ese es su vestido, pero es otra persona, tiene que ser otra persona, yo la vi sabe, estuve con ella, no puede estar muerta yo la ví.-
El hermético silencio de aquella mujer, acentuaba sus gestos negativos - ¡que le hizo que le hizo vieja loca!, me esta engañando usted no lo sabe, no sabe nada, es una vieja, váyase, no me mire vieja de mierda!!!-
Salió corriendo de aquella habitación y no pudo golpear la puerta, la vieja ni lo miró ni se dio vuelta para seguirlo, cuando en una súplica le dijo, con una ajada voz que él llegó a oir: - No la siga, déjela que se valla sola, es por su bien .-
Bajó a la playa destrozado, cayo de rodillas y lloró de rabia y amargura. Golpeó la arena y maldijo hasta sangrarse las manos insultó a la vieja, a la vida, a su suerte y la llamó a ella, le pidió que regresara y le dijera que todo era una mentira, gritó que la amaba y la seguiría siempre. Hundió la cabeza entre sus piernas y ya sin ánimo se hundió en un cansado sollozo.
No supo cuanto tiempo estuvo así, en aquella playa desierta solo con su angustia. Lo sacó de su sopor el contacto de una fría y conocida mano que acarició su pelo. Cuando la vio quiso abrazarla, pero lo detuvo con un gesto tranquilo, dejó caer su vestido blanco lo miró sin verlo, le tendió la mano y lo llevó al mar.
Se sumergieron en la espuma, y nadaron.
Ahora sí, nadaron juntos para siempre en el océano inmenso y profundo como sus profundos ojos negros.

lunes, 30 de marzo de 2009

Abulia




Dormía, y mientras dormía soñaba.
Soñaba con tus ternuras, y con tus gestos de amor.
Aún soñaba con tus tiernas caricias, cuando me desperté.
Me desperté y te vi mirando hacia tu muro, yo también miraba al mío y nos dábamos la espalda.

En la cama había un témpano y una enorme distancia entre nosotros.

Fingí dormir.
Fingiste dormir.

Quisiera dormir y soñar para siempre.

lunes, 23 de marzo de 2009

PALABRAS y PALABROTAS




Fuimos a los divagues del Santi y con Leonardo y Aretino piramos y se nos fue la mano. Todos subimos el tono y bajamos el nivel y más que ninguno yo. Por razones particulares soy el que tiene más incorporado un total desprecio por la mala palabra, los malos olores corporales, el icor, la pústula, el cáncer.
Pero esa salida del tono habitual, en esta conga bloguera, nos permitió ser por un momento nosotros mismos y escribir en público la cosas que no sabemos si vamos a decir en público, ser por un momento a cara tapada pero conocida el que queremos ser.

Que chanchos y que asquerosos estuvimos!! ¿en serio?
Recuerden, los que los vieron y les muestro a los que no, el verso en italiano de Voltaire que presentaré traducido.

“Te beso mil veces. Mi alma besa a la tuya, mi pija, mi corazón están enamorados de ti. Beso tu lindo culo y toda tu persona”.

Definitivamente grosero, chancho e impúdico.
Sustituyamos ahora solo dos palabras, y veamos lo que queda:

“Te beso mil veces. Mi alma besa a la tuya, mi pene, mi corazón están enamorados de ti. Beso tu lindo trasero y toda tu persona.”

No queda nada!! Nada! Se pierde la atmósfera sensual, la agresión de la pasión, la voluptuosidad de las cosas por su nombre. No se puede decir “líbame el cráneo del pene” porque en la primera cita nos echan a la m….. y después uno se queda tan campante. En el cenit de la pasión lo mas suavizante que se permite es algún diminutivo (SOBRETODO SI SOMOS ACREEDORES A ÉL) pero la obscenidad es parte del todo. Baste el ejemplo anterior para ver en lo que queda.

¿Cuál es la diferencia entre el sinónimo pija y pene? ¿entre vulva, concha o cotorra? ¿Porqué debemos usar sinónimos si las cosas se llaman por su nombre popular?
La obscenidad es parte de la virtud terapéutica del sexo, es que no hay sexualidad sin lo obsceno. ¿No le decimos “CHAMPIONES” al calzado deportivo, “CHICLE” a la goma de mascar, proveniente del árbol del chilcot? ¿Ahí si, podemos usar el término popular y aquí no?
Me rebelo, niego mi condición de urbano y gregario y me voy a vivir solo entre vacas y ovejas, niego mi condición de ser humano y los mando a todos a la reputamadrequelosparió! “Diganmen” si no es terapéutico. Cuando nos pegamos un martillazo en el dedo no decimos: alabado sea Alá!! Elevo esta plegaria a su grandeza, NO!! Todos sabemos que cual es la terapia para el dolor y la imbecilidad de habernos, por tontos, golpeado el pulgar (impúdicamente llamado dedo gordo)………una buena “PUTIADA” esa es la terapia.

Es evidente que son palabras censuradas, no nos imaginamos a una maestra expresándose así a sus alumnos, hasta nos cuesta imaginarla en lo privado, tampoco en la tele, en el informativo (se lo imaginan a Jorge Traverso). También entendemos que son mejor toleradas algunas palabras para referirse a las partes pudendas del cuerpo y a las acciones que esas partes del cuerpo desarrollan; léase sexo y sexualidad.

¿Porqué debemos aceptar que pene y trasero son mejores palabras que pija y culo?
Lo que pasa es que venimos de una culturización, por ejemplo, en la que Disney nos presenta un ratón y un pato, nacidos de gajo!! No tienen padres, no se casan, no tienen hijos. Tienen sobrinos que a su vez no son hijos de nadie, todos absolutamente asexuados.
Claro, pero eso es del siglo pasado, de mediados del mismo. Ahora ¿y los ponjas? Grupos de niños con ojos redondos, que no tienen padres, se agrupan por afinidades (futbol, Juegos de computadora mortales, super héroes, vehículos que se transforman en robots) aparecen siempre solos sin mayores. Ahora resulta que la esposa de Omero Simpsom, chuponea con una amiga y van a bajar el capítulo por exponer lo mejor del sexo de la isla de Lesbos.
Claro en una sociedad así, si superás el término pito, sos un degenerado.

Hemos venido a descubrir, entonces, que en este mundo tan “evolucionado, abierto y liberal”, en el que vamos a despenalizar la Maruja, hay palabras prohibidas.
¿Y porque no las usamos, porque?

No usamos las malas palabras porque son TABÚ.

No me gustan los posteos largos, así que de Tabú y palabras tabú, hablaremos en otra ocasión.

miércoles, 18 de marzo de 2009



Furnarius rufus

PASSERIFORME

Familia FURNARIIADE

Pájaro de 20 cms. de longitud. Presenta el dorso pardo rufo, garganta blanquecina, pecho pardo y vientre blancuzco. Alas pardas con mancha canela, cola castaña.
Se encuentra por todo el territorio uruguayo, en general se lo encuentra en pareja en ocasiones en pequeños grupos de cuatro a seis individuos. Canta a dúo, emite diferentes voces.

Construye su nido de barro, en forma de horno y es el más atractivo y conocido de la avifauna uruguaya. Ambos sexos participan de la construcción que comienza en cualquier época del año, cuando hay lluvias abundantes, lo que les permite conseguir barro, al que mezclan con raíces, pastitos secos estiércol, puede llegar a pesar hasta 4,5 Kg.. Lo construye en los lugares más variados y se han visto hasta cuatro o cinco uno arriba de otro (propiedad horizontal ¿vió?). Pone de tres a cuatro huevos que ambos incuban. El nido es utilizado por otras especies para nidificar e incubar sus huevos.

PASSERIFORME. Que tiene forma de pájaro.
Que no todas las aves son un pájaro, es bien notorio, a nadie se le ocurre pensar que un avestruz sea un pájaro.

Los pájaros (PASSERIFORMES) son más de la mitad de las aves del mundo. Se distinguen de otras aves porque presentan tres dedos hacia delante y uno hacia atrás. Nueve a diez primarias en las alas y el aparato fonador (siringe) mucho más desarrollado que el resto de las aves. Sus pichones son totalmente nidícolas.

De allí que el mal llamado ”pájaro carpintero”,no es un pájaro y es solo un carpintero ya que presenta dos dedos hacia delante y dos hacia atrás.

Existe una tradición oral (que en este caso nada tiene que ver con el sexo), sobretodo en el noreste de canelones, que dice que podemos orientarnos, encontrar el norte sin brújula, por la posición en la que se encuentra la boca del nido del hornero. En efecto según esta tradición la boca de éste siempre se orienta hacia el oeste, lugar de donde provienen los vientos más benignos. Por lo tanto si apuntamos, con los brazos abiertos ciento ochenta grados, nuestra mano derecha a la boca del horno, la izquierda nos dará el oeste, la diestra el este y la nariz olfateará el norte. Se omite decir aquí, quien apunta al sur.

Estando ahora en el norte del país me dediqué a ver que tan certera podía ser la brújula de los horneros y parece ser, que los de aquí o bien desconocen la tradición “canaria”, o les importa un pomo o han perdido la brújula.
En efecto la orientación de la boca del horno no tiene ningún tipo de estandarización y cada cual hace de su nido un pito, y ponen la mencionada puerta tal y cual se les da la gana.

Esto no bajó mi estima por tan trabajador animalito de dios, sino que la elevó por ser un bichito, libre, sin patrón y dueño de sus actos.

Ahora bien, resulta que en mis observaciones de la avifauna, vi con asombro que una pareja de estos pájaros comenzaban la construcción de hornito en la veleta de mi cargador aéreo. Para asombro de mi asombro a la terminación del mismo pusieron huevos incubaron y tienen pichones, pero durante todo este tiempo no han parado de dar vueltas en todos los sentidos que los vientos de “tres cerros” les indican y los pobres horneritos andan más desorientados que ladilla en huevo de pascua. En efecto lo peor de todo es que ahora andan buscando para nidificar una calesita o las sillitas voladoras del parque de diversiones “Mandabrazas” y les ha agarrado una tristeza que no la solucionan ni dando “vuelta de cambota” (en el norte :vuelta de carnero).

¿alguien conoce sicólogo de pájaro?